09 de febrero de 2017
09.02.2017
Zamoreando

El palio de Joaquín

El arte del diseñador zamorano lo encumbra en el panorama nacional

09.02.2017 | 00:21
El palio de Joaquín

Todos los zamoranos conocemos, primero porque se expuso en su establecimiento de Magistral Romero y con posterioridad porque fue presentado oficialmente por la cofradía, el precioso palio que este año acogerá y enmarcará a la Virgen de los Clavos y que ha sido confeccionado por el diseñador zamorano, Joaquín Ramos. El palio es una auténtica obra de arte que ha llevado consigo muchas horas de trabajo y de esfuerzo. Sus dimensiones así lo garantizan. 69 estrellas y el símbolo del Ave María. Cada estrella supone once mil puntadas. El total de las mismas dan como resultado un millón de meticulosas y exactas puntadas en un bordado efectuado con la técnica de realce que todos cuantos lo han visto no dudan en alabar.

Zamora cuenta con muchos y buenos profesionales y Joaquín es uno de ellos. Un hombre tímido, sencillo, que sólo entiende de trabajo, de hacer las cosas bien hechas, de Zamora, de su paisaje y paisanaje y de la Semana Santa puesto que pertenece a unas cuantas cofradías. Para Joaquín donar el esfuerzo de su trabajo es un honor. Acertar con el encargo, una responsabilidad que se toma muy en serio, entregándose a ella en cuerpo y alma.

El palio realizado por Joaquín no ha pasado desapercibido fuera de las lindes provinciales, hasta el punto de que está empezando a recibir tantos encargos que le resulta imposible comprometerse con todos ellos. Encargos que le llegan incluso de ciudades donde el bordado a realce es una tradición. Me va a matar por contarlo, pero no deja de ser una alegría que haya zamoranos en todos los sectores que, además de profetas en su tierra, lo son en otras ciudades españolas e incluso extranjeras.

Creo que fue el pasado año cuando a este empresario zamorano le concedieron un importante galardón de diseño y decoración en Alemania. Galardón que recogió personalmente ante el aplauso de cientos de profesionales y de su familia, Sabina, su mujer, y sus hijos Sergio y Laura. A este zamorano que ama su tierra y su familia por encima de todas las cosas, lo que en realidad le gusta es trabajar para y por Zamora. Realizar todo aquello que sirva para su mayor esplendor en el terreno que sea. Y si es la Semana Santa, mejor que mejor.

Lo cierto es que Zamora necesita muchos zamoranos así. Personas siempre dispuestas a arrimar el hombro, a hacer mejor que a deshacer y a permanecer por fuertes que sean los vientos de la crisis. Y eso se consigue emprendiendo, innovando, investigando, trabajando firme y en serio. Pero Zamora también necesita ciudadanos que lo sepan valorar, que ayuden en lugar de desayudar, que tengan presta la palmada y el aplauso para aquellos de sus paisanos que demuestran sus capacidades como lo hace Joaquín, siempre que puede, le llaman y le dejan. A él se debe la magnífica decoración que presentaba la Iglesia de María Auxiliadora en el concierto solidario "Cinco de corazones" y que Televisión Española plasmó a la perfección en el programa "La aventura del saber". Cierto es que la bondad, la disposición, la generosidad, el inmenso amor de don Manuel de Andrés, párroco del templo, coadyuva a todo ello.

Me alegro enormemente de que los encargos le lluevan a este empresario zamorano, Joaquín Ramos, que sabe compatibilizar el trabajo artístico con su faceta más humana: la solidaridad.

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