La nueva encuesta, correspondiente a julio, del oficialista CIS sirve, una vez más, para ratificar con datos lo que está en el ambiente, lo que está en la calle. Escasas novedades, por tanto. Pero hay que señalar dos condicionantes: que el sondeo fue realizado antes de la elección de Pedro Sánchez como nuevo secretario general del PSOE, y antes de que estallase el escándalo de Pujol. Habrá que esperar a la encuesta siguiente para ver la influencia que estos dos hechos pueden tener en la opinión pública.

El PP sigue siendo el partido con mayor intención de voto y se mantiene en el 30 por ciento, lo que podría suponer que se ha parado la sangría, tal vez al mantener al electorado más conservador, seguramente por miedo a un frente de izquierdas. De todos modos, los de Rajoy están ahora 15 puntos por debajo de cuando ganaron las elecciones generales de 2011, y muy lejos por tanto de la mayoría absoluta, lo que reafirmaría el riesgo de la ingobernabilidad o de una coalición poselectoral entre el izquierdismo, radical y moderado, y el populismo, motivada por la desafección de la ciudadanía hacia el bipartidismo.

A la espera de la reacción que la llegada del sustituto de Rubalcaba pueda haber dado al PSOE, si es que ello puede haber servido de impulso a los votantes socialistas, lo que no deja de ser muy dudoso, el CIS del pasado mes de julio registra un nuevo descenso de los socialistas, que bajan del 23 al 21 por ciento. Y lo mismo le sucede a IU e incluso al partido centrista UPyD que pierden intención de voto. Lo de IU se explica porque muchos de sus votantes se han pasado a Podemos, lo mismo que ha sucedido con el PSOE, y la bajada de UPyD la explican ellos mismos como un paso de algunos de sus eventuales simpatizantes para reforzar el voto de un PP que ve y quiere hacer ver las orejas al lobo. Ni que decir tiene que la gran triunfadora del sondeo es la formación de Pablo Iglesias, que contaría ahora mismo con un 15 por ciento de apoyo, y sería la tercera fuerza política del país, rozando ya al PSOE, incluso superándole en intención de voto directo, y en todo caso demostrando que con Podemos habrá que contar, sí o sí.

Falta mucho tiempo aún, más de un año para las elecciones generales, y hasta entonces todo puede cambiar. Pero los datos marcan tendencias. Queda muy claro que la gente rechaza el bipartidismo sufrido hasta ahora y se fija ya en otros partidos, nuevos o no tanto. El PP se la juega con la pregonada recuperación económica y la celebración o no del referéndum separatista de Cataluña, pero seguirá siendo el más votado, sin duda. Aunque los ciudadanos continúen sin ver por ningún lado la recuperación que ve Rajoy, pues en la encuesta siguen citando el paro como la mayor preocupación, y eso pese a la EPA y el descenso del número de desempleados. En julio volvió a bajar el paro, incluso en Zamora, aunque se trate en muchos casos de trabajos de temporada. Y luego está la corrupción, como siguiente motivo de preocupación, muy al alza y eso que aún no se conocía el "caso Pujol". Después, los políticos, los partidos y la política en general, lo que resulta de lo más lógico. Otra preocupación que sube muchos enteros es el estado a peor de la sanidad pública, ojo al dato. Y en cuanto a valoraciones, Rajoy sigue siendo el político menos valorado.