Mientras el presidente del Gobierno, Rajoy, anunciaba la abdicación del rey don Juan Carlos, el movimiento republicano, independentistas y los sectores más radicales de la izquierda más radical, permítaseme expresarlo así, perdían el culo lanzando todo tipo de mensajes a través de las redes sociales contra los Borbones, solicitando la implantación de la III República, la celebración de un referéndum y una quedada multitudinaria en la calle haciendo ondear la tricolor.

Las consignas eran claras. El cántico más repetido fue el manido "España mañana será republicana", seguido por "No hay dos sin tres, república otra vez" y "Que viva la lucha de la clase obrera". Sobre este último grito cabe preguntarse, ¿qué clase obrera?, ¿la que dirige o la que curra?, ¿la que habla y pontifica o la que arrima el hombro?, ¿la que está cómodamente instalada en un despacho, sea universitario, político o sindical, o la que trabaja de sol a sol?

Con respecto a esa España que los sectores más radicales de la izquierda, ven mañana mismo republicana, cabría preguntarse muchas cosas. Y formular esas preguntas a esos chavalitos y chavalitas a los que han adoctrinado, cuantas veces en las aulas, hablándoles de una España que no es real, edificando sobre los valores de la izquierda menos plural y democrática un concepto de país imposible. Porque, ¡ay, amigo!, esos chavalitos y chavalitas que no dudan en sumarse al griterío y enarbolar la bandera republicana, presos de un fervor manipulado, creen a pies juntillas que ser republicano es ser de izquierdas y no entienden que haya republicanos de derechas.

Vamos, que no ven salir de las filas de Rajoy a un futuro presidente de la España que, según ellos, mañana será republicana. Por lo tanto viven en el error y en el peor de los sectarismos. La república para ellos es monopolio de la izquierda a ser posible más radical, un invento de la izquierda a ser posible más radical, la derecha y el centro, si es que existe, no encajan, no pueden ser republicanos como ellos lo entienden o como posiblemente se lo han explicado en esas clases de doctrina apologética de las virtudes republicanas que no tienen mácula, frente a las taras de la derecha y el centro.

Y con respecto a los denostados Borbones, alguien debería explicar, fundamentalmente a esos jóvenes que pierden tan fácilmente el sentido de la orientación en el fragor del griterío, que don Juan Carlos fue capaz de impulsar con éxito un régimen democrático que a ellos les permite ahora despotricar e incluso insultar y ofender de la forma que lo hacen. Y, algo fundamental que, por lo visto, nadie les ha explicado, que la monarquía tiene mucho más arraigo en España que la república y que el relevo en la Zarzuela fortalecerá la institución poniéndola al día. No hay más que repasar la historia con mayúsculas, no la que ahora reinventan al compás de la ideología en algunas aulas y en algunos medios.