Este nuestro oeste de la España Nación (aquella que en 1931 -con II República- poseía un mapa constitucional que coincidió con, el también mapa constitucional, de 1978 -con la instalación de la Monarquía-, puede tener, en nuestra apreciación, una situación ambiental integral que genera alicientes, en grado alto, para ser objeto de atención de los propios y de los foráneos.

Tal oeste español está inmerso en las provincias que componen, en atención a su categorización histórica, la Corona Leonesa (Extremadura+Reino Leonés+Galicia+Asturias) y el Reino de Sevilla y articulado, dentro de la comunicación ferroviaria, por la línea de viajeros/mercancías de La Vía de La Plata que con un recorrido de 341 kilómetros (en su tramo entre Plasencia (Cáceres) y Astorga (León), unió el norte y el sur de España.

Las narraciones que nos relatan la inauguración de esta vía de comunicación ferroviaria en sus diferentes tramos -La puesta en servicio de los tramos fue: 26 de julio de 1893, puesta en servicio del tramo Plasencia a Hervás (55,70 km) 1 de agosto de 1894, puesta en servicio del tramo Hervás a Béjar (20,00 km) 15 de abril de 1896, puesta en servicio del tramo Béjar a Salamanca (86,70 km) 9 de julio de 1896, puesta en servicio del tramo Salamanca a Astorga (183,60 km)- ya sugieren el potencial turístico aparejado que conlleva, pues esas poblaciones citadas, y sus entornos próximos, atesoran lugares considerados como patrimonio de la humanidad por su riqueza patrimonial arquitectónica, el medio natural significativo y/o su relevancia histórica.

Impedir la reapertura de la línea ferroviaria de La Vía de La Plata, como en estos momentos se está haciendo por el Gobierno del Reino de España y su leal oposición, no es solo el constatar un desatino, a la vez que remachar «la alegre decisión» del cierre en 1981 (en el mandato del Ministerio de Industria del ciudadano Barón Crespo (D. Enrique), es también el asentar la existencia de una «desigualdad constitucional», para los ciudadanos del oeste de la España Nación e impedir que otros ciudadanos, españoles, en particular, y, en general, europeos, puedan recorrer, ferroviariamente hablando, esta parte de la Unión Europea.

Las sinergias económicas que pueden llevar aparejadas las plusvalías turísticas hacia toda la línea de la Vía de la Plata, no pueden, ¡ni deben!, permanecer en fase permanente de postulación y se tiene que procurar, por el Gobierno del Reino de España, su puesta en marcha el ya más próximo, o sea: ahora.