27 de diciembre de 2012
27.12.2012

La llama de la esperanza

«El Tafarrón no se representa, se vive»

27.12.2012 | 09:28
La llama de la esperanza

El Tafarrón de Pozuelo es una de las pocas mascaradas de la península ibérica donde más y mejor conviven y se complementan entre si lo religioso y lo pagano, manteniendo vivas las raíces, ancestrales y puras, complementándose entre sí y nunca superponiéndose. Aunque el Tafarrón y san Esteban son figuras claves, no hay liderazgos. Al mezclarse costumbres y devociones, creencias y sentimientos, cada personajes y acto son imprescindibles. Mientras en muchas mascaradas se representa, en el Tafarrón se vive. Ejemplo de confraternidad está en «La Función» compartiendo la buena mesa.
En Pozuelo no hay lugar para las improvisaciones de última hora: el calendario festivo de veinte días, va desde la víspera de la Inmaculada en que Tafarrón y Madama hacen la convidada a sus paisanos hasta san Juan de Navidad (hoy). Indumentaria y estética, aun siendo parte imprescindible, no son lo más importante de las mascaradas. El Tafarrón sentencia que alma y vida están en los rituales, cristianos y paganos, en los sentimientos que dan sentido a la celebración llegando al corazón de sus paisanos. Nuestras vidas son historias que convertidas en recuerdos renacen en llama que aviva el fuego de la esperanza. Las mascaradas no necesitan de teatro sino mantener su esencia , tan pura como dura, para sobrevivir. No obstante, a veces, para continuar la senda hay que dar pequeños rodeos. Aún así, Pozuelo, va por el buen camino.

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