Ya en agosto, las cosas del país, las cosas económicas y financieras, siguen estando que echan humo, aunque la bolsa haya cedido en sus caídas y la prima de riesgo se mantenga más tranquila y menos amenazante. Tiempo de vacaciones, con el Gobierno al pie del cañón por ahora, como tiene que ser en las actuales circunstancias, pero con la calle bramando por los palos recibidos y por los que se recibirán. Cada día que pasa Rajoy y los suyos dan la impresión de estar más desbordados por la situación y solo saben recurrir a lo mismo: a subir los impuestos y a bajar los sueldos de los empleados públicos y las pensiones.

Solo eso. Y encima, para no resolver nada. El sacrificio de las clases más débiles, sobre las que se carga todo el peso de la crisis, no soluciona la quiebra del país. Dentro de la zona euro ya no vale eso de devaluar la moneda y darle a la máquina de hacer billetes. Entre las comunidades autónomas y las entidades locales la deuda es de 71.000 millones. Cataluña y Andalucía, no gobernadas por el PP se desmarcan y rebelan ante los límites obligatorios de déficit que pone el Gobierno. Algunas regiones se encuentran ya con serios problemas de liquidez en cuanto a la sanidad y la educación, pero no renuncian a su tren de vida. El hecho tremendo es que en lo que va de año, España ha gastado el doble de lo que ha ingresado. Y así no puede salir bien ninguna cuenta, ni en un estado, ni en una empresa, ni en un hogar.

La explicación es la sabida: que son imposiciones de Bruselas. Sin embargo, parece ser que la Unión Europea más que forzar los ajustes, aunque también, lo que pretende es que se cambie o se reforme el modelo autonómico que, al igual que aquí, se ve tan caro como ineficiente. Lo que pasa es que de esto no se habla desde el Gobierno, porque las autonomías son poder, y al poder no van a renunciar nunca los partidos, que es lo que buscan. Aunque las autonomías hayan llevado el país a la ruina. Son inviables del todo, y de ese modo lo entiende ya la gente. Para el 25 de septiembre se prepara a través de internet una gran concentración en Madrid, con carácter indefinido, exigiendo la apertura de un proceso constituyente, un pacto nacional PP-PSOE y un giro total en el modelo de Estado.

Nada de esto se conseguirá, pese a que la situación sea tan difícil que más pronto o más tarde puede abocar en el rescate europeo. Claro que con las rebajas de los sueldos y la que viene de las pensiones y la subida del IVA, parece como si ya se estuviese sufriendo la intervención. Incluso hay quienes piensan que sería para bien porque Europa obligaría al Gobierno a reformar de verdad las administraciones y a librarse de tanto político y tanto vividor de la política y metería mano en otras cuestiones como las deudas sin pagar que, pese a la reciente ayuda del Estado, aún mantienen los gobiernos regionales, los ayuntamientos y las diputaciones con sus proveedores. En España, casi 5.000 millones de débito, y en Castilla y León, 287 millones, que están ahogando literalmente a miles de trabajadores autónomos y pequeñas empresas hasta su desaparición, una constante en los últimos tiempos. Europa obligará a pagar en un plazo máximo de 30 días, mientras que aquí lo normal es que transcurra más de un año sin cobrar por los servicios prestados.