15 de marzo de 2012
15.03.2012
Muy breve

Lección y ejemplo

Quintín Aldea, un modelo a seguir por los zamoranos

15.03.2012 | 09:44
Lección y ejemplo

El padre Quintín Aldea, natural de Gema, falleció en Salamanca en los primeros días del mes de febrero. Su vocación y una entrega total a los mandatos del santo fundador de la Compañía de Jesús llenaron su espíritu. El «ratio studiorum» marcó de manera definitiva la línea de actuación de la Compañía en sus tiempos heroicos, y siguió siendo la noble bandera de su ejemplo, y tuvo uno más en la recia personalidad del padre Quintín a lo largo de toda su vida. El estudio fue su llamada y su ejemplo. Doctor en Química y en Historia, su vocación le llevó a la Real Academia de la Historia.
Ni archivos ni bibliotecas se libraron de la visita de tan inquieto trabajador. Media Europa fue su escenario geográfico y de trabajo, desde el Reino Unido hasta Alemania; destacando en esta última la incansable labor desarrollada en esos signos en los que formábamos una especie de comunidad espiritual y geopolítica. La inmensa labor desarrollada en esta nación por el padre Quintín será en su día reconocida a medida que los trabajos de divulgación vayan dando a conocer su inmensa labor investigadora.
Una sencilla cita de esa labor la encontramos en la tesis doctoral de nuestra paisana doña Ana Isabel Almendral Oppermann «El problema de la soledad en la vida y en la obra de Annette Von Droste H. (1792-1848)», que constituye uno de los numerosos trabajos que dirigió y en los que colaboró intensamente, dejando huellas profundas de ellos en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. La obra del padre Quintín es tan rica como profunda y durante varias generaciones será motivo de estudios y comentarios, dado su rigor científico y el profundo dominio de los temas que trata, partiendo siempre de los documentos originales como se demuestra ampliamente en la dirección de la tesis de la doctora Almendral.
Su ejemplo, como trabajador incansable, es esa hermosa lección que no debemos olvidar nunca. Es ese espíritu que trasmite a través de su obra y que constituye el mensaje que nos deja, no solo como ejemplo sino también como llamada a esos jóvenes que buscan un camino que les lleve a la meta soñada y lejana que siempre está escrita en la última hoja de nuestro calendario personal. Ese rico legado es el que el padre Quintín Aldea nos ha dejado a todos. Gracias y descanse en paz.

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