Por desgracia, antes de lo que se temía se ha llegado en España a los cuatro millones de parados, un 17 por ciento de la población laboral, triste e histórico récord de un desempleo acelerado y una destrucción de puestos de trabajo que se encuentra en caída libre. Y lo que es peor, sin que se aprecie ni por parte de los más optimistas el menor síntoma de recuperación real, sino todo lo contrario. El Gobierno aún confía en que las obras con fondos estatales en los municipios sirvan para al menos frenar el aumento del paro, pero habrá que verlo. Por lo demás y dado que las medidas contra la crisis siguen sin mostrarse eficaces, pocas esperanzas quedan.

Las reacciones han sido inmediatas, coincidentes la mayoría, conocidas y reiteradas otras, y algunas aliviando un tanto el tono pesimista generalizado como la de la Comisión Europea mostrándose de acuerdo y expresando su confianza en las medidas de Zapatero -deben ser los únicos- o la del Fondo Monetario Internacional coincidiendo con el Ejecutivo español en que no deben adoptarse más medidas de estímulo fiscal. Justo lo contrario de lo que piden las organizaciones empresariales que verían en las rebajas de las cotizaciones sociales una buena fórmula para la creación de empleo. Y seguramente llevan toda la razón en esta apreciación, lo mismo que no la tienen cuando sugieren el abaratamiento del despido, algo ya rechazado tajantemente desde el Gobierno y los sindicatos.

En cuanto a las reacciones políticas, un Rajoy crecido sin duda al ver -aunque mire para otro lado- como sus presuntos competidores en el liderazgo nacional del PP, Aguirre y Camps, se han cavado su propia tumba, declara que su partido sabe cómo acabar con tan alta tasa de paro. Otro como el ¿retirado? Aznar que asegura que sabe cómo superar la crisis. Pero no dicen su secreto, claro, insolidaria actitud pues si hay que esperar tres años para que ganen las elecciones, apañados vamos. Rajoy aprovecha para pedir el voto en los comicios europeos. A lo que estamos. Más consecuente parece el ex presidente que pide un acuerdo PSOE-PP, como en Alemania. Una idea con lo que estarían conformes muchos españoles, pues sería una solución pero que parece casi imposible de llevar a la práctica. Lo que sí tendría que ser posible, y a cualquier precio, es llegar a un gran pacto nacional por el empleo.

A nivel local, en Zamora, los parados según la Encuesta de Población Activa de los cuatro millones al final del primer trimestre del año, son 10.700, casi un 14 por ciento de tasa de desempleo, lo que representa un notable incremento si bien en este caso no significa un récord ya que hace nueve años todavía se registraba un paro mayor, con 11.200 personas en las listas del INEM. Y entonces, por cierto, gobernaba Aznar lo que hará que los dirigentes provinciales no puedan aprovechar la oportunidad, aunque nunca se sabe, de salir a despotricar contra Zapatero y el PSOE. Pero en lo que sí tiene toda la razón el PP es cuando su líder, Rajoy, repite que este nivel de paro representa un drama nacional, pues tras las cifras se hallan las personas, tantas, que están sufriendo esta amarga situación.