Con los rodeos a la pregunta de si el Gobierno mantenía el año 2012 como fecha para la llegada del AVE de Madrid a Galicia por Zamora, el nuevo titular del Ministerio de Fomento, José Blanco, confirma de alguna forma lo que ya se temía: que ese plazo es prácticamente inasumible, pese a que tanto su antecesora en el cargo, Magdalena Alvarez, como el presidente del Gobierno en la última campaña electoral gallega habían reiterado que la nueva comunicación ferroviaria entre la capital de España y la comunidad gallega no se demoraría por encima de ese horizonte. La pregunta que ahora más preocupa en Zamora es si a la capital zamorana llegará el AVE en 2010, como defiende machaconamente el delegado del Gobierno en Castilla y León, Miguel Alejo, o si el proyecto se verá afectado por nuevos retrasos, lo que es ya más que evidente en el trazado entre la capital y la localidad sanabresa de Lubián.

Las primeras declaraciones oficiales de Blanco a los medios de comunicación acerca del AVE a Galicia tras su nombramiento son bastante elocuentes: habrá que hablar con el nuevo presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, para revisar los proyectos de la alta velocidad ferroviaria. "Va a ser con Feijóo y no antes cuando observemos cómo están los plazos, hablemos con claridad, digamos la verdad a los ciudadanos y establezcamos los compromisos presupuestarios y las prioridades en función del interés de Galicia", declaró el nuevo ministro la pasada semana. El silencio actual de Fomento a cerca de los plazos suena a retraso, máxime si se tienen en cuenta los reproches del ex presidente gallego, el socialista Emilio Pérez Touriño, quien en su despedida de la Xunta acusó a la antecesora de Blanco, Magdalena Alvarez, de "guardar en un cajón" varios de los proyectos de algunos de los tramos pendientes entre Lubián (Zamora) y Ourense, los cuales deberían haberse empezado a licitar ya este año. Un último pronunciamiento más que avala el previsible retraso del AVE a Galicia lo efectuó días atrás Ricardo Varela, presidente de la gestora del Partido Socialista gallego (PSdeG), quien también aboga por "revisar fechas" para hacer una previsión más realista acerca de la finalización de las obras y de la puesta en funcionamiento del tren de alta velocidad. ¿Qué ha ocurrido en apenas dos semanas para que la insistencia en que las obras del AVE finalizarían en 2012 quede ahora en agua de borrajas? Justamente que los principales actores que defendían esa fecha a capa y espada han abandonado sus responsabilidades de gobierno. Por un lado, el bipartito PSG-BNG perdió las elecciones gallegas, Pérez Touriño ha desaparecido de la escena política y Zapatero ha remodelado su Gobierno, relevando de su puesto a Magdalena Alvarez. El nuevo ministro de Fomento ha anunciado que este año se llevará a cabo la revisión del Plan Estratégico de Infraestructuras de Transporte (PEIT), la hoja de ruta de la obra pública en España hasta 2020 que Blanco hereda de Alvarez y que asumió como urgente en su toma de posesión. En un escenario de grave crisis económica y de previsible reducción de los fondos públicos, es preciso reclamar del Gobierno el impulso definitivo de una obra de infraestructura vital para el desarrollo del cuadrante noroeste, pues los proyectos de la alta velocidad ferroviaria en Madrid-Zamora-Galicia no sólo van más lentos que los de otras zonas del territorio español sino que avanzan con menor dotación económica. Durante la última década, el AVE a Galicia recibió la tercera parte de lo que el Gobierno gastó en las conexiones ferroviarias con Cataluña o la mitad de lo que se destinó a las comunicaciones por tren con el País Vasco o con la Comunidad Valenciana. La línea del AVE es un proyecto estratégico para las comunidades de Castilla y León y Galicia, y sobre todo para la provincia de Zamora y su capital, que no puede demorarse por más tiempo. El Gobierno ha de licitar por la vía de urgencia los seis tramos entre Ourense y Lubián y otros tres entre Lubián y Zamora, lo que supone unos 140 kilómetros del eje troncal del tren de alta velocidad entre la capital de España y la comunidad gallega. Para alcanzar este objetivo, el PP de Zamora y el gallego han decidido conformar un frente común con el fin de reclamar a Blanco la agilización de las obras. La alianza con Galicia es indispensable para conseguir que el AVE llegue a Zamora en los plazos previstos. Si fue gracias a las gestiones del ex presidente gallego Manuel Fraga que la línea férrea pasara por nuestra provincia, es previsible que la capacidad de maniobra de Núñez Feijóo beneficie también en esta ocasión a los intereses zamoranos de contar con una infraestructura prioritaria para el desarrollo económico y social como la que ya disfrutan desde hace años en otras comunidades autónomas.