En una época como la actual, con el paro creciendo constantemente desde hace casi un año, es lógico que se utilicen todos los recursos posibles para tratar de paliar la situación. A la espera del resultado que en cuanto al empleo puedan dar los planes estatales y de la Junta para obras públicas en los municipios que exijan la contratación de mano de obra y frenen de ese modo la sangría que no cesa del desempleo, también el Ayuntamiento de Zamora ha puesto en marcha un proyecto, financiado en un ochenta por ciento a través del Fondo Social Europeo y el resto con dinero municipal y destinado a impulsar contrataciones laborales a través de cursos de formación.

En realidad, no es nuevo el asunto porque ya anteriormente el Ayuntamiento y con los mismos fondos de procedencia europea destinados a ámbitos sociales ha llevado a cabo diversos proyectos semejantes. Rosa Valdeón que como alcaldesa de la ciudad demuestra más voluntad que acierto es, en cambio, una gran dinamizadora de iniciativas de carácter social, como ya acreditó sobradamente en su época de consejera de Familia de la Junta de Castilla y León, consejería que vivió entonces sus mejores momentos. Desempeñaba Valdeón el cargo idóneo por su sensibilidad y preocupación por estos temas hasta que a alguna lumbrera se le ocurrió mandarle a Zamora. Y aquí sigue pareciendo, ya desde su programa electoral, que su vocación tira más hacia lo social y lo humano, hacia buscar y dar apoyo a los sectores más necesitados, que a arreglar los baches de las calles.

Ahora, su idea ha sido involucrar a otras entidades y colectivos locales en este proyecto, y serán una veintena, incluida la patronal y los sindicatos, los que se unan formalmente a una iniciativa que trata, fundamentalmente, de unificar y coordinar actuaciones dedicadas de uno u otro modo a la inserción laboral de grupos con dificultades añadidas y que venían trabajando por su cuenta. Lo que se pretende con este nuevo y más ambicioso intento de inclusión social en Zamora es dotar de oportunidades de trabajo, sobre todo en el ámbito de la atención social, a colectivos como los jóvenes que buscan su primer empleo, los parados de larga duración, las mujeres con cargas familiares, los discapacitados, los inmigrantes y otros grupos precisados de servicios especiales. El desarrollo de la ley de dependencia, una de las pocas buenas leyes del Gobierno de la nación, puede servir para crear empleo en una provincia de población tan envejecida como la zamorana.

Bien está la iniciativa municipal que se irá ejecutando a través de diversos cursos remunerados y que tendrá un seguimiento con la creación de un observatorio del empleo y del mercado laboral. Los objetivos, en principio, son modestos pues se trataría de colocar a unas cien personas de las trescientas que seguirán los cursos pero parece un paso adelante, uno más de los muchos que habría que dar en ese sentido y que debería servir como estímulo a los más responsabilizados a la hora de crear empleo. Todo lo que se haga en tal sentido, por poco que se consiga es digno de elogio.