Si los del centro urbano de la ciudad de Zamora andan más que revueltos y descontentos con el Ayuntamiento, que pretende peatonalizar la zona después de ir suprimiendo, en obras sucesivas, los pocos aparcamientos que había, los de los barrios no desaprovechan tampoco la ocasión para expresar su malestar con la Corporación municipal por el abandono al que, según ellos, se ven sometidos de manera constante e injusta, pese a ser ciudadanos de la misma categoría que los demás y a pagar tan religiosamente como cualquier otro sus tasas e impuestos. En realidad, basta darse una vuelta por la mayor parte de los barrios periféricos para comprobar sus carencias y necesidades.

La alcaldesa, ahora, ha anunciado un ambicioso plan para remodelar de manera integral algunas de las zonas más abandonadas de Zamora, la zona este que incluye barrios tan populosos como Los Bloques, Pantoja, Candelaria y las Llamas-Alviar, entre otros, y que suponen la cuarta parte de la población total del municipio, pechando con hondos problemas de todo tipo. El proyecto, que tendría una duración de al menos cuatro años, pretende diversas actuaciones urbanísticas y medioambientales, entre ellas la renovación de las redes de saneamiento y abastecimiento, la nueva pavimentación, la recuperación de zonas degradadas y el aumento de las zonas verdes. Obras complejas y largas pero que algún día hay que afrontar, lo mismo que se han afrontado las del centro de la ciudad, quizá mucho menos necesarias pero que tuvieron incuestionable prioridad para el anterior equipo de Gobierno del Ayuntamiento. O sea, que bien está. Además, existen otras pretensiones, que más parecen un volver a andarse por las ramas y por las nubes, algo a lo que Rosa Valdeón ya se mostraba demasiado propensa en su programa electoral, y que contempla estrategias de formación y empleo, crear empresas, reducir el número de parados, fomentar la integración social, y otras hipótesis más o menos utópicas. Pero es que además, se trata sólo de eso, de un proyecto presentado a una iniciativa comunitaria financiada con fondos europeos y que dependerá, por tanto, de decisiones ajenas, aunque la alcaldesa ha garantizado que, en el peor de los casos, el Ayuntamiento asumirá como propios la parte que pudiera cubrir de estas actuaciones.

La iniciativa cuenta con el respaldo a tope de los grupos de la oposición, y el equipo de gobierno municipal se apunta un tanto que precisaba y parece así emerger algo de su marasmo, aunque aún resten tantos problemas por resolver, pues enero no ha servido para sustanciar, como se pretendía y reiteraba, ninguno de ellos ni siquiera los presupuestos para este año. Hay que confiar en que el mes próximo salga adelante alguno de los temas pendientes. Y llama la atención que tanto los vecinos de los barrios como los del centro estén acudiendo a la oposición para resolver sus conflictos con el Ayuntamiento, como ya han hecho los de Los Bloques, los de San José Obrero, y últimamente los industriales del mercado. Algo no funciona en el equipo de Rosa Valdeón, que tanto diálogo prometiera antes a los vecinos.