El señor alcalde-presidente, con su Ayuntamiento e inmensa mayoría de la población de Palacios de Sanabria, me encomiendan ejerza la réplica contra la nueva, denigrante y falsa información del señor Delfín, publicada el 24 de los corrientes en el periódico de su digna dirección.

Dicho señor alcalde, cargado de razón y de paciencia contestaba el 22 de los corrientes, con información veraz y fundamentada, que no puedo sino ratificar, desenmascarando las rondas propugnadas por el señor Delfín, no otras que la mentira, la injuria, la descalificación, la provocación, la envidia y la maledicencia, como ahora repite ya algo más refinadamente, haciendo bien en reservarse el ejercicio de las acciones legales procedentes.

Huérfano de todo argumento, el señor Delfín, tal como propugnó, trata de ganar las elecciones y los juicios, arremetiendo de nuevo, a su peculiar estilo rondar, apostillado ahora con las narices y carpintería de Geppetto, en un totum revolutum difícil de superar.

Aunque demuestra su dificultad para la lengua de Virgilio y cuya cultura imperó hace más de dos mil años en nuestra Hispania, bastaría con recordarle aquella Regla del In Sexto: "Mendaci nulla fides adhibenda est"', en el caso tanto más penoso cuanto la verdadera mentira, como decía Platón, es la que se endilga uno a sí mismo, peor aún si viene mezclada con profundo desconocimiento de los temas, sofisma, confusión y ausencia del mínimo rigor jurídico.

Dice usted que lleva de alcalde desde Franco, lo cual es notoriamente falso, si bien, por sus extraordinarios valores humanos, don Jesús lleva ganadas, siempre con mayoría absoluta y holgada, siete legislaturas, algo que la envidia no perdona, como demuestran sus escritos.

Afirma que la verdad le obliga a ponerle en su sitio, que dice puerilmente ser el de la carpintería de Geppetto, es decir, más de su misma ronda del insulto y mentira, que se califica per se.

Asevera usted que no trata de zaherir la dignidad del pueblo, lo que sin embargo se contradice con sus escritos, siendo asimismo patente que los dos juicios que, pese a su esfuerzo inquisidor, nada más puede que repetir una y otra vez, no son contra el señor alcalde, que por cierto es la persona más entrañable, y dialogante como sus vecinos aprecian y no ningún dictador como usted irresponsablemente viene a calificar, sino contra el pueblo y su Ayuntamiento, que lo único que hace es defenderse de la ilegalidad y de la injusticia.

Ante la afirmación de don Jesús de que le ha refrendado siempre legítima y democráticamente la inmensa mayoría de los vecinos, como es de conocimiento público, usted solito, a falta de argumentos y a su estilo rondar, se erige juez y se inventa y pontifica sobre el honor, el medio honor y el huevo. huero.

Hábilmente corrige ahora su anterior escrito del 19 de los corrientes y ya no habla de que el Ayuntamiento metió o planteó juicios, pues no puede citar ni uno solo. El señor alcalde no le contestó, como usted afirma, que habían promovido juicios contra el Ayuntamiento, sino que eran falsas sus afirmaciones sobre la avalancha de juicios promovidos, según usted, por el señor alcalde, de lo cual deducía usted catastróficas consecuencias y males. Reconozca una mentira más, pues ni un solo juicio puede citar promovido por el Ayuntamiento o su alcalde, por lo que esas catástrofes y males derivados solo están en su calenturienta imaginación.

Partiendo usted de la premisa de que han promovido juicios contra el Ayuntamiento, que sabido es se limita al reducidísimo grupo promotor de 3 ó 4 personas, que usted parece capitanear ahora, tan lejos de la información veraz y contrastada que debe ofrecer el periodista, usted lo que quiere y hace realmente es denigrarle y llamarle por ello "un pésimo regidor" por cuya razón y como no existe prácticamente Ayuntamiento alguno que se libre de algún litigio, todos los alcaldes de España, según su lógica, serían "pésimos regidores", lo cual obviamente es ridículo y disparatado.

Similar argumentación falsa y sofística emplea frente a la afirmación del señor alcalde de que "la inmensa mayoría de tales procedimientos, pero que se ocultan, promovidos irresponsablemente por la reducida minoría mencionada, han sido favorables al Ayuntamiento que regento", lo cual es no solo rotundamente cierto, sino que son muy numerosos tales procesos favorables al Ayuntamiento y pueblo de Palacios, que usted señor Delfín oculta arteramente, pero cuya larga relación está a disposición de la dirección de ese diario, ocultación del señor Delfín que éste encima trata de ventilar con lo de "pedazo morro" y "nariz de madera", verdaderamente inconcebible y que bien le autocalifica.

Vuelve obsesivamente a referirse a los dos únicos y exclusivos juicios -el de la Planta de Transferencia y el del llamado Cementerio Municipal Viejo- objeto de sus sueños, siguiendo falseando la verdad, siendo así que ambos procesos se encuentran "sub judice", que no es ningún latinajo como dice este señor, y que usted no logra entender. Por si le sirve de algo, conforme nuestra LEC, resoluciones firmes son aquellas contra las que no cabe recurso alguno, existiendo en sendos dos únicos juicios a que se aferra, diversos recursos. Por eso, señor Delfín, están "sub judice". Obvio es que, partiendo de la existencia de recursos, es superfluo mencionar la instancia, como hace usted, además defectuosamente, estando a la resolución que se dicte tras los recursos pertinentes.

Sucede aquí además, al igual que en la publicación que se hizo en ese diario el 21 de mayo de 2007 -fecha significativa por preceder a las elecciones municipales-, en que la resolución se divulgó en la prensa, como en este caso de la Estación, sin ni siquiera haberse notificado a este representante legal del Ayuntamiento, por lo que hubimos de hacer réplica en publicación del 22 de mayo de 2007, no inserta literalmente, habiendo alegado tal falta de notificación y, en cualquier caso que, cuando se conociera se promoverían los recursos legalmente pertinentes, cual así ocurre al día de la fecha.

El señor Delfín, no consciente de lo que dice, habla de sentencia inapelable, tautología errónea, llegando su desfachatez a calificar el derecho al recurso como "recurso de pataleta que interpuso su abogado en este diario el 22 de mayo de 2007", burlándose de la verdad y del derecho constitucional de todo justiciable a los recursos, a la defensa y a la tutela judicial efectiva. Aun cuando el señor Delfín entrecomilla la frase referente a que el abogado calificó el fallo como «un episodio contra un cúmulo de pruebas irrebatibles» tal frase no es nuestra ni consta en la réplica que se envió al periódico, como basta leer. El juicio del cementerio sigue su proceso legal, siendo de conocimiento público las inscripciones registrales del mismo -anterior finca rústica- a favor del Ayuntamiento de Palacios de Sanabria, al menos desde 1667, con acuerdos municipales y documentación antiquísima en tal sentido, no siendo baladíes las sentencias que dictaron las juezas del Juzgado de Primera Instancia de Puebla de Sanabria, la primera el 7 de enero de 2000 y la segunda el 13 de diciembre de 2004, desestimando siempre y coincidentemente la demanda de la diócesis de Astorga, a quien impusieron las costas. Sí, en cambio, es firme, la sentencia, que dictó sobre este tema, el 30 de abril de 1999, la Sala de lo C. A. del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, que desestimó el recurso de la Diócesis de Astorga y declaró ajustado a derecho el acuerdo municipal, por mor de cuya resolución se clausuró el cementerio municipal viejo y aperturó el nuevo, habiéndose urbanizado años ha el terreno del antiguo cementerio para solaz y disfrute de todo el pueblo de Palacios de Sanabria.

Finalmente, respecto al tema del colegio que, pese a acudir escolares de diversos municipios (Asturianos, Cernadilla, Rosinos de la R., Espadañedo, Muelas de los C, etc.), es costeado y atendido generosamente y con dedicación especial solo por el Ayuntamiento de Palacios de Sanabria, le remito señor Delfín, no a personas de su ronda, sino a la seriedad de la Dirección Provincial de Educación y Ciencia, que conoce el tema, resultando intrascendente la puntual avería que hubo cuando se montó la caldera, inmediatamente subsanada.

En definitiva, frente al enorme cúmulo de actuaciones intachables, enormes triunfos, buen hacer, bienestar y logros de todo tipo del mentado Ayuntamiento de Palacios, pueblo y regidor municipal, usted arremete a base de la descalificación, falseamiento y desconocimiento de la verdad, mezclando y confundiendo churras con merinas, tergiversando y perturbando la paz secular de este entrañable pueblo, por más que trate de retrotraernos a los tiempos de la ley de la selva, pues, pese a su repataleo, señor Delfín, no todo vale.

(*) Letrado representante legal del Ayuntamiento de Palacios de Sanabria