Cada día que pasa se hace más patente a los ojos de la ciudadanía el uso torticero, torcido, injusto, manipulado a favor de sus intereses, que los partidos políticos hacen de los asuntos. Da lo mismo que se trate de las dos grandes formaciones, la conservadora y la socialista, que de los nacionalistas que forman su decisiva corte en el desequilibrado hemiciclo nacional. Todo es según los partidos quieren que sea, desde los grandes temas de interés general a sus mismas miserias domésticas.

En Zamora se ha sabido estos días del descontento de la Universidad de Salamanca, y en concreto de su departamento de sociología que dirige el zamorano José Manuel del Barrio, por el uso dado por la Diputación provincial a un informe realizado por el citado departamento y que ha servido de base al Plan de Acción Social de la institución. Según la Universidad se han cambiado algunas de las conclusiones, o al menos eso se dice desde la oposición, se han utilizado mal las estadísticas y se han suprimido las referencias al caciquismo existente en Zamora, pues para la Diputación, al parecer, en la provincia ya no existen caciques ni caciquismo. ¿Ustedes que creen? La Corporación, por lo que cuentan, ha eliminado toda alusión a esos términos, como si eso bastara para borrar la realidad de un neocaciquismo, que puede que sea diferente en las formas, pero que continúa siendo un baldón adscrito al devenir zamorano. Hasta listas con el hit-parade de los caciques podrían hacerse.

En la vecina León, vuelven las peleas internas del PP, y allí ha tenido que acudir el presidente regional del partido y presidente de la Junta -que nunca se sabe si es más una cosa que otra-, Juan Vicente Herrera, para tratar de apagar el fuego. El actual alcalde de la capital leonesa, Amilivia, llegado de nuevo al cargo gracias a un tránsfuga leonesista, ha arremetido contra el aparato provincial por haber filtrado una encuesta interna según la cual de presentarse a las próximas elecciones municipales sufriría un monumental batacazo. Pero el alcalde, que por señalar es aquel del escándalo de la gomina y los fondos municipales, quiere seguir siéndolo y se va proclamando candidato, lo que el partido niega. Sería curioso saber si la encuesta se ha filtrado o ha sido filtrada, pero es fácil imaginárselo.

¿Y qué decir de lo que ocurre en el Gobierno del PSOE con el tema de ETA? Los socialistas se agarran a la posibilidad de conseguir en estos dos años que de mandato les restan, la paz en el País Vasco, acabando con la banda terrorista, algo que sería histórico y que supondría su gran baza, después de lo que les está cayendo, de cara a los comicios del 2008. Pero es que ni los altos cargos del partido se aclaran y cada cual va por libre, unos, caso de Zapatero, manteniendo un silencio que pretenden que resulte enigmático, esperanzador y optimista, otros con posturas radicales como las de Bono que anuncia que el fin del terrorismo sólo se producirá cuando los etarras se rindan con los brazos en alto, y otros inmersos en un profundo escepticismo, como ocurre con Peces Barba. Cada cual ofrece una visión y una lectura del asunto mientras la desencantada opinión pública recela de todos y de todo.