No sé de qué nos quejamos. Castilla y León crea 27.200 empleos en sólo tres meses y reduce el paro más que la media de España. Zamora tiene 1.000 parados menos que hace un año y el número de personas ocupadas aumenta en casi 8.000 respecto al mismo periodo de 2004. El Gobierno de Rodríguez Zapatero, según los datos que nos ofrece el PSOE, ha contratado en la provincia durante los últimos seis meses casi 100 millones de euros en obra pública, que se dice pronto, pero que seguramente será un récord en Zamora. El Gobierno autonómico de Juan Vicente Herrera, por su parte, ha destinado a esta provincia en sólo dos ejercicios (2003 y 2004) más de 1.100 millones de euros, aunque ahí vayan mezcladas inversiones reales, subvenciones y el gasto en folios, supongo. Las obras de los regadíos de Tábara ya se tocan y el consejero Valín y el presidente de la Junta nos prometen que no habrá más retrasos. Y Martínez Maíllo, jefe supremo de la Diputación y del PP, acaba de poner la primera piedra del ansiado puente de Manzanal del Barco sobre el Esla.

Visto así, todo junto y mucho más que me callo, parece que esto marcha? o debería marchar sobre ruedas. Pero no. Ahí está el último grito casi desesperado de la patronal, de los empresarios de la CEOE provincial, que tiene toda la pinta de llamada a la movilización social para que los poderes públicos se aprieten los machos, comiencen a dar a Zamora un trato preferente en los próximos Presupuestos o, de otra forma, vamos a tener un otoño más que caliente. Estamos ante uno de los manifiestos, notas o comunicados más equilibrados de los emitidos últimamente por la Patronal, porque se desprende del mismo un parecido nivel de exigencia a las dos Administraciones de más peso, Junta y Gobierno Central, independientemente de su color político. Esperemos que no ocurra lo que en ocasiones precedentes, que la balanza ideológica se nos acaba desnivelando ante la cercanía de las urnas, por una llamada al orden de algún cabecilla o por advertencias soterradas sobre movimientos de sillas y de cargos. Que no creo, ya que sería demasiado evidente y Herrero Magarzo parece que esta vez va en serio.

La pista de esta sinceridad de los empresarios me la da su referencia al próximo inicio de las obras del puente de Manzanal, que la CEOE podría colocar en exclusiva en el haber de la Diputación y, sin embargo, lo pone como ejemplo de los frutos que puede dar la movilización y presión ciudadanas, con alusión directa y de reconocimiento a quienes se organizaron en la plataforma vecinal de esas comarcas. No podía ser de otra forma cuando la propia Patronal reitera en el manifiesto, tácita o explícitamente, su invitación a superar los intereses partidistas y a fijarse un objetivo común irrenunciable: sacar a Zamora de la precaria situación económica en la que está. Eso sería la repera. Lo que se intentó un poco con el frustrado Plan de Choque de antaño y lo que se pretende ahora con la iniciativa "Zamora Exige", que no acaba de despegar. Mucho más utópico, más irreal, me parece ese llamamiento a la Junta y al Gobierno central para coordinar un "plan específico y urgente, con presupuestos y compromisos concretos" para Zamora. Ahí la CEOE ha pinchado en hueso. No es que los administradores temporales de ambos gobiernos se ignoren, es que andan de puta a puñetero. Lo vemos en la trifulca del PEIT, que es cosa seria y trascendente, y se observa hasta en las cuestiones más nimias, en el protocolo, en el pique de agendas, en pisarse las visitas a obras conjuntas, en la exclusión sistemática del contrario, en los codazos para las fotografías? Si Angel Herrero y la CEOE logra reunirlos en torno a un café, ya sería un éxito. Esta empresa va a ser más tarea de los ciudadanos de a pie que de los políticos obedientes.