Allí donde la escasez da paso a la carencia, se impone la miseria, que a su vez es fuente de guerras, conflictos, y en el menor de los casos, pero no por ello menos grave, da lugar a tragedias humanas.

Allí donde la bajeza y el desprecio por los demás crean la vileza, la miseria se hace más patente.

Me encuentro en Villaralbo, donde la escasez de agua para riego se está convirtiendo en carencia gracias a la vileza humana de los que no quieren compartir lo que en justa medida es de todos, de los que no respetan acuerdos, y de los que, encargados de que se cumplan, hacen caso omiso de los mismos.

Por nuestros bonitos parajes discurre, mejor dicho, debiera discurrir un hilo de agua a través del Canal de San José, que nace en Castronuño y trascurre paralelo al Duero. El agua para el riego la pagan todos por igual, el órgano encargado de que se reparta es la Comunidad de Regantes, dirigida por un presidente y diversos síndicos. La agilidad de este órgano es vertiginosa, se reúnen con muchísima frecuencia presidente y síndicos al objeto de solucionar los problemas, toman acuerdos, pero nadie los cumple y lo que es peor, no sé si es la desidia la que impide cumplirlos. En cualquier caso los representantes de la Comunidad deben ejercer su autoridad y actuar con equidad para cumplir lo acordado.

Me invade la impotencia y crece mi rabia al ver sufrir a mis conciudadanos por la crueldad y vileza que muestran para con ellos los regantes del curso más alto del canal, que niegan lo que en justicia les corresponde y abusan impunemente de su privilegiada posición en el orden del canal. Quizás como sugerencia personal, ante la inoperancia manifiesta, les informo a los responsables que hay métodos para hacer los repartos con equidad, como por ejemplo candados, si a eso lo acompañamos con que los guardias deben de ser investidos con la autoridad suficiente y tener el apoyo necesario para que puedan cumplir con sus funciones quizás obtengamos la recompensa esperada, agua para todos y lo que es más importante, respeto entre las personas.

Pero al igual que estos sentimientos se apoderan de mí, también surge con fuerza inusitada una capacidad de lucha que debemos trasmitirnos los unos a los otros, de luchar por lo que es nuestro porque no debemos de consentir que nos priven de lo que en justicia nos corresponde.

Que nadie entienda que desde aquí pido solidaridad, ya que es una característica de la sociabilidad que inclina al hombre a sentirse unido a sus semejantes y a cooperar con ellos, eso queda lejos de la vileza, pido justicia, es decir, dar a cada uno lo que le pertenece, y aunque no la den graciosamente, es de ley que nos la otorgue toda persona que tenga algún tipo de responsabilidad, lo contrario sería una figura que comprende una definición que nos indica que es faltar uno a sabiendas la obligación del cargo que representa. Ahora ya sabe cada uno el papel que representa. Sería triste tener que recurrir a medios que pueden conducir a situaciones desagradables porque entiendo que los enfrentamientos legales conducen al desencuentro. Pero si no encontramos la luz que conduzca al final del túnel, tendremos que erradicar la miseria humana que está creando este conflicto y no nos quedará más remedio que combatirla de una forma racional y efectiva. No nos situaremos a la misma altura de los que con su actitud están provocando reacciones que puedan llegar a ser violentas, no seremos igual que los que con su vileza han creado la miseria, no dejaremos que esa miseria sea origen de ninguna tragedia, pero obraremos con firmeza y racionalidad. Es un problema que afecta a ciudadanos de Villaralbo y el Ayuntamiento al que represento toma conciencia del problema que existe y ofrece su colaboración en lo que requieran sus agricultores.

Monje es alcalde de Villaralbo