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Estrenos de cine

David Trueba se adapta a sí mismo en 'Siempre es invierno': "Nunca retratamos al cabrón que llevamos dentro"

El director y escritor convierte su novela 'Blitz' en una película protagonizada por David Verdaguer en la que un hombre aterido busca abrigo en los brazos de una mujer mayor

David Trueba y David Verdaguer, director y protagonista de 'Siempre es invierno', en el centro de Barcelona.

David Trueba y David Verdaguer, director y protagonista de 'Siempre es invierno', en el centro de Barcelona. / Jordi Otix / EPC

Rafael Tapounet

Barcelona

Desde que en 1995 publicó su primera novela, 'Abierto toda la noche', el también cineasta David Trueba (Madrid, 1969) se había impuesto a sí mismo la norma de no adaptar nunca a la pantalla ninguno de sus libros. Tampoco dejaba que lo hicieran otros. "Incluso cuando amigos y gente a la que admiro me han pedido comprar los derechos de alguna obra, siempre les he dicho que no", explica. Ahora, 30 años después de su estreno como escritor, Trueba ha decidido por fin saltarse ese precepto y convertir una de sus novelas, 'Blitz' (2015), en una película que este viernes llega a las salas con el título de 'Siempre es invierno'. La "traición" a sus principios, señala, tiene un atenuante: "Esta es la única novela de todas las que he escrito que en realidad nació en mi cabeza como idea para una película; lo que ocurre es que en aquel momento acababa de salir de un rodaje y no tenía ganas de volverme a meter en ese embrollo".

Un factor clave a la hora de decidirse a retomar la historia de 'Blitz' para llevarla al cine fue el encuentro con el actor David Verdaguer (Girona, 1983) a raíz de la película 'Saben aquell' (2023). "En el papel de Eugenio, David estaba muy limitado porque no podía salirse de ese personaje que, además, era muy poco expresivo -relata Trueba-, y se me ocurrió que interpretando al protagonista de la novela podría sacar todo ese abanico suyo de neurosis, silencios, tristezas y humor y sería un disfrute. Así que un día le pregunté si había leído 'Blitz' y si se vería haciendo el papel". "La leí poco después de que saliera y me había gustado mucho -toma la palabra Verdaguer-. Aun así, le pedí un poco de tiempo para revisarla y entonces ya le dije: 'venga'".

Sentimientos congelados

El protagonista de 'Siempre es invierno' es Miguel, un arquitecto con tendencia a la melancolía que durante un viaje a Lieja para participar en un congreso rompe con su pareja (Amaia Salamanca) y, sintiéndose totalmente perdido, decide quedarse en la ciudad belga, donde se embarca en una relación con una mujer francesa 30 años mayor que él (Isabelle Renauld). El título de la versión cinematográfica alude, explica el director, a "ese momento en la vida de una persona en el que por algún motivo los sentimientos se le quedan como congelados; ese paisaje invernal interior es el estado de ánimo más triste de todos".

La película, sin embargo, está lejos de ser un drama lacrimoso. Tampoco es una comedia al uso, aunque tiene algunos momentos graciosos muy bien puestos. Y como historia romántica es muy poco convencional. "Igual está mal que lo digamos nosotros, pero yo creo que lo que plantea la película se parece bastante a la vida misma -apunta Verdaguer-. Hay momentos tristísimos y momentos de alegría, hay giros, fracasos, nuevas oportunidades, cagadas… Miguel es una especie de antihéroe que busca la empatía del espectador pero al mismo tiempo es capaz de comportarse a veces de una manera bastante mezquina".

El actor se refiere sobre todo a la primera reacción, tirando a ruin, que tiene su personaje después de haberse acostado con una mujer que casi le dobla la edad (es una escena magníficamente incómoda). "Se porta con la crueldad de un niño avergonzado de lo que ha hecho -comenta Trueba-. Eso es algo muy real, porque muchas veces estamos más pendientes de lo que van a pensar desde fuera que de lo que sentimos por dentro. Desgraciadamente, la relación entre un hombre joven y una mujer mayor sigue generando rechazo, y a Miguel le pesa mucho ese prejuicio, el qué dirán. Está bien enseñar eso, porque nunca retratamos al cabrón que llevamos dentro. Cuando haces una película o escribes una novela, parece que de alguna manera estás exhibiendo algo de cómo eres tú en la vida, y la gente tiene mucho miedo a quedar mal. En esa situación, este hombre se comporta como una rata, sí, pero es porque la rata está dentro de nuestro comportamiento. ¿Quién no ha ha hecho el rata alguna vez?".

Un idioma ajeno

Barcelona 13/10/2025 Cultura Entrevista a David Trueba y David Verdaguer,que presentan la película 'Siempre es invierno'. AUTOR JORDI OTIX

David Trueba y David Verdaguer, en plano picado. / Jordi Otix / EPC

Pese a la buena sintonía entre director y actor, el rodaje no fue precisamente un paseo por el parque para David Verdaguer. Primero, por el frío que hacía en Lieja -"trabajamos mucho en exteriores y era horroroso, estábamos todo el rato resfriados"- y, después, por la exigencia de rodar en inglés las escenas que comparte con Isabelle Renauld. "Para la historia eso era muy interesante, porque los dos personajes se entienden en un idioma que no es el de ninguno de los dos, y eso hace que te muestres de una manera diferente, más expresiva, más física. Vendes una versión más básica de ti mismo y a partir de ahí se construye una relación más primitiva y quizá más verdadera. Pero mi nivel de inglés es malísimo, mucho peor que el del personaje, y había frases con una estructura que se me atravesaba y no había manera. Yo siempre hacía la broma de decir: 'Tengo muchas ganas de ver la película porque gracias a los subtítulos al fin sabré qué digo'".

Una de las cuestiones que aparecen apuntadas en 'Siempre es invierno' es el debate sobre si el arte debe servir para confortar o si su verdadera misión es desafiar y sacudir. "Es una controversia que me interesa pero que no tiene resolución -declara Trueba-. En el cine, en particular, provocar por provocar siempre me ha parecido muy tonto. O hacer llorar con la muerte de un niño, buf. Hay que fabricar emociones un poco más elaboradas. Pienso que una película te tiene que acompañar, te tiene que ofrecer un lugar para estar, pero al mismo tiempo creo que es importante exponer a los espectadores a situaciones que no son todas de positivismo o de empatía, que muestren la complejidad de la vida. A veces tendemos a hacer todo demasiado cómodo y, claro, luego la gente, en cuanto le pasa una cosa incómoda, ya pide el libro de reclamaciones".

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