El cineasta vasco Juanma Bajo Ulloa califica de "ofensiva" la "desconexión" que mantiene el Gobierno español con la cultura, que ha pasado de tener un tratamiento "casi secundario" a ser, afirma, "algo residual y despreciable".

El realizador alavés hace estas reflexiones en una entrevista con Efe durante un descanso en el rodaje en Vitoria de su nueva película "Rey gitano", una comedia "detectivesca" que se ríe de todo y de todos, y que trata de servir de "terapia colectiva" en tiempos de crisis.

Bajo Ulloa (Vitoria, 1967) denuncia la inexistencia de una industria cinematográfica en España, la responsabilidad que en ello tiene el poder político y la cultura de la "chapuza" que prevalece en todos los ámbitos de una sociedad española, en la que el "cachondeo" es, en su opinión, un signo de unión entre territorios.

Mucho de ese "cachondeo" es el que impregna el éxito del cine español de este año, "Ocho apellidos vascos", una película que según Bajo Ulloa ha generado un "entusiasmo" y una "fe en que el cine es divertido", que va a "ayudar" al resto de producciones, como pasó en su día con una película suya, "Airbag".

El realizador vasco recuerda que cuando en junio de 1997 estrenó "Airbag" "había una muy mala aceptación del cine español". Después se rodaron otras comedias y "unas se ayudaron a otras", considera.

"Aquí yo creo que va a pasar igual", asevera Bajo Ulloa, quien añade que un éxito así "es bueno para todos".

A pesar de los paralelismos que existen entre "Airbag" y "Rey gitano", dos "road movies" con un reparto coral donde repiten actores como Karra Elejalde, Manuel Manquilla o Rosa María Sardá, la diferencia radica en que ahora se trata de una "aventura de ficción pero muy conectada con la realidad" que vive España y con la que el espectador se puede sentir identificado.

Los protagonistas, Jose Mari (Elejalde) y Primitivo (Manquilla), son dos "perdedores" que pretenden ser detectives pero que nunca han tenido una misión. "Dos parados", que en palabras del director vasco, "han tenido el sueño de triunfar y no lo han conseguido".

Sin embargo su vida cambia cuando aparece un "embaucador" que le les introduce en una misión por todo el país con la monarquía de fondo.

"Nos metemos con los ricos y con el pueblo llano"

En la película, según revela Bajo Ulloa, se hacen "bromas de todo". "Nos metemos con los ricos, los feos, el pueblo llano y el Gobierno", porque, según reconoce, es la única manera que ha tenido de hacer frente a todo lo que pasa en España sin enfadarse.

"Es un homenaje al cachondeo y a la chapuza", que "es marca de fábrica del país", resume el cineasta.

La financiación de la película, que tiene un presupuesto de 1,8 millones de euros, es mayoritariamente privada, lo que, según explica, le ha permitido hacer "bromas libremente", pero también ha conllevado una limitación de medios que están superando con "entusiasmo y alegría".

Bajo Ulloa vuelve en esta ocasión a rodearse de "algunos de los mejores actores de comedia" que conoce y, además de los "imprescindibles" para él, en "Rey gitano" ha reclutado también a gente nueva en su cine como María León o Arturo Valls.

"No tengo ni idea de lo que va a ocurrir con 'Rey gitano'", afirma el director vasco, para quien esta es la película que él quisiera ver y que su fin es "convocar al máximo de gente posible".

"Tengo muchísimo entusiasmo, mucha fe en esta película", confiesa Bajo Ulloa.

Está previsto que el rodaje de "Rey gitano" finalice el próximo 15 de septiembre y, aunque todavía no hay fecha para el estreno, el realizador vitoriano quiere hacer un preestreno o un pase especial en su ciudad para devolver el apoyo económico al territorio y agradecer a sus habitantes su "respeto y colaboración".