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'Bienvenido, Mr. Marshall' y sus mil anécdotas

Broncas en el rodaje, visitas a la gendarmería y jugarretas de la historia iluminan el mítico film de Berlanga

Alfonso García

¿Las mejores películas de Luis García Berlanga? Según el propio director, 'El verdugo' y 'Plácido'. Sobre todo, esta última, decía, rodada en estado de gracia. Para 'Bienvenido, Mister Marshall' reservaba un valor más histórico, por ser la película que le abrió las puertas del cine, la que le dio un nombre y le permitió, no sin dificultades, continuar haciendo películas (hoy tiene incluso un museo virtual, el Berlanga Film Museum). En clave de Historia del Cine, fue "el inicio del regeneracionismo del cine español, en plena dictadura". Lo dice Antonio Gómez Rufo, biógrafo de Berlanga (Valencia, 1921 - Madrid, 2010) y coautor de los guiones de sus últimos filmes. En 2013 se cumplen sesenta años del estreno de 'Bienvenido, Mister Marshall', una cinta emblemática y, por tanto, cargada de pequeñas historias internas poco conocidas por el gran público.

Una película para lanzar a una nueva tonadillera

A Berlanga y Juan Antonio Bardem se les cayó el mundo a los pies cuando, tras entrar en la productora Uninci, el primer encargo que les pusieron sobre la mesa fue el de realizar una película "de ambiente andaluz" -así reza en el contrato- para promocionar a una nueva tonadillera, Lolita Sevilla.

Rafael Maluenda, director de Cinema Jove y colaborador de Berlanga en sus últimos proyectos, cuenta cómo fue este, en teoría el más pesimista de la pareja (profesional), el que empujó para dar la vuelta al encargo y, sin incumplir las premisas de este -hay un ambiente andaluz en 'Bienvenido, Mister Marshall', pero es falso, y las canciones están integradas en la historia-, levantar una película totalmente distinta. Finalmente, el valenciano dirige en solitario el filme sobre un argumento firmado junto con Bardem y un guión en el que también participa Miguel Mihura en los diálogos y las letras de las canciones.

Pero lo que vino después en Guadalix de la Sierra, donde se grabaron los exteriores, fue un rodaje de armas tomar, un curso práctico intensivo de lo que era el cine español para quien solo había hecho hasta el momento un largometraje ('Esa pareja feliz') que no había sido estrenado.

Técnicos y actores veteranos reciben a Berlanga -representaba con Bardem la primera hornada de autores salidos de la Escuela de Cine- como "un niño pijo" con el capricho de hacer películas y le gastan todo tipo de bromas, más o menos pesadas.

La tensión estalló finalmente con el director de fotografía, Manuel Berenguer, que cuestionaba muchos de los movimientos de cámara que pedía el cineasta. En la escena en la que un paracaídas se eleva con un tractor, el técnico se planta, dice que es imposible lo que pide Berlanga y casi llegan a las manos. Finalmente, la escena salió.

La película se estrenó finalmente en Madrid el 4 de abril de 1953. La productora colgó un cartel en plena Gran Vía con el título, 'Bienvenido, Mister Marshall', pero al nuevo embajador de Estados Unidos en España la pancarta le supo a cuerno quemado.

Según cuentan algunas leyendas, el cabreo le vino porque se tomó el mensaje como una burla a EE UU y su plan Marshall de ayuda a la Europa no comunista. Según otras, consideró que era una forma de presión para que el Gobierno norteamericano incluyera a España en el plan, cosa que no hizo. El lío acabó en un incidente diplomático, con una queja formal ante Franco.

El 'patriotismo' oportunista de Edward G. Robinson

La película funcionó en taquilla de forma normal. Hasta que llegó el espaldarazo del Festival de Cannes, que le dio el premio a la mejor comedia y una mención especial al guión. Pero no fue sin polémica. El presidente del jurado era el actor estadounidense Edward G. Robinson, quien puso el grito en el cielo al ver la escena final en la que la bandera de las barras y estrellas se la lleva el agua de la lluvia. Relata Gómez Rufo que el intérprete exigió la censura de esa secuencia en el festival.

Rafael Maluenda apunta que Luis García Berlanga solía recordar que también la bandera española se iba por el sumidero, pero como la americana era mucho más identificable en el blanco y negro todos se fijaban solo en esta.

El director estaba convencido de que el rostro del cine negro, con un pasado afín al ala izquierda, quería hacer puntos ante el Comité de Actividades Antiamericanas, que ya hacía estragos en Hollywood.

Pero éste no fue el único lío en el festival. Como promoción, la productora imprimió unos dólares falsos con las efigies de José Isbert y Lolita Sevilla. Todo normal, hasta que Berlanga y el resto de la delegación fueron llevados a la gendarmería acusados de falsificación de moneda. Suena a escena de película, pero parece que algún miembro del equipo había intentado colocar aquellos dólares de risa en un casino.

La paradoja con la productora 'comunista'

La película fue tan bien acogida por la resistencia como por el régimen franquista

El éxito en Cannes hace que la película se distribuya internacionalmente y que se estrene unos meses después 'Esa pareja feliz'. Uninci, cuyo hombre fuerte sería el valenciano Ricardo Muñoz Suay -ayudante de dirección en Bienvenido, Mister Marshall- vive buenos momentos.

La paradoja para Berlanga, comenta Maluenda, será que verá algunos de sus proyectos rechazados por la productora que había ayudado a lanzar. Ésta prefería a autores más convencidos militantemente del ideario comunista.

Lo curioso -o extrañamente grandioso- es que 'Bienvenido Mister Marshall' fue tan bien acogida por la resistencia española (vio en ella la crítica a los valores del franquismo) como por la mayor parte del régimen, que la leyó como una afirmación del carácter español frente a los todopoderosos Estados Unidos.

"El Plan Marshall del largometraje sería hoy Europa"

"Disfrazar nuestros problemas para ver si los resuelven otros". Ese es, según Antonio Gómez Rufo, el núcleo de 'Bienvenido, Mister Marshall', en la que un pueblo castellano se disfraza de andaluz para obtener la ayuda de los americanos, que acaban pasando de largo. Si entonces era el amigo americano y su multimillonario plan para disuadir a Europa de los "encantos" del comunismo, "ahora la Unión Europea es nuestro plan Marshall deseado", sentencia el escritor y guionista.

"Esa identificación del cine de Berlanga con nuestra manera de ser es lo que hace que la mayoría de sus películas conserven una gran vigencia", dice. Coincide Rafael Maluenda en esa visión. Berlanga, afirma, "construye unos arquetipos españoles plenamente vigentes hoy".

"Lo que esperamos de Alemania o de la UE podría ser hoy ese maná que los habitantes de Villar del Río confían que les caiga del cielo para solucionar sus problemas", reflexiona. Y tal vez, como dice el narrador al final de la película, nos quedaremos mirando al cielo sin hacer nada.

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