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40º aniversario de la constitución. Entrevista

Margallo: "Es la Constitución de la concordia"

El exministro de Asuntos Exteriores, diputado en las Cortes Constituyentes en 1978, alaba el espíritu de "reconciliación nacional" que presidió la Transición

05.12.2018 | 13:29


José Manuel García Margallo. Foto: Eduardo Ripoll.

La de José Manuel García Margallo, exministro de Asuntos Exteriores y actual diputado del PP por Alicante, es una de las voces más autorizadas dentro de su partido para dialogar sobre la Constitución. Vivió la aprobación de la Carta Magna como diputado por UCD en las Cortes Constituyentes y ha defendido una reforma del texto en su libro 'Por una convivencia democrática', publicado el año pasado y en el que aboga por "reformar lo que no funciona", pero preservando "los preceptos básicos que definen nuestra identidad nacional".

Para Margallo, la celebración del 40 aniversario de la Constitución supone conmemorar un texto que, en la Historia de España, "es el primero que se hizo por todos y para todos". "La Constitución de 1978 supone el inicio del período histórico en el que los ciudadanos hemos gozado de mayor libertad y prosperidad que nunca", dice el exministro, para el que la Carta Magna, construida desde un espíritu de "concordia y reconciliación nacional", permitió el "reencuentro de España con el mundo al que pertenece y del que había estado aislada".

El político recuerda una frase del diplomático y escritor coruñés Salvador de Madariaga, ministro durante la Segunda República y opositor antifranquista en el exilio, en el Congreso de Múnich de 1962. Fue la reunión que aglutinó a buena parte de la oposición a la dictadura y que el régimen de Franco desdeñó calificándola de 'Contubernio de Múnich". Madariaga dijo: "Los que antaño escogimos la libertad perdiendo la tierra y los que escogimos la tierra perdiendo la libertad nos hemos reunido para otear el camino que nos lleve juntos a la tierra y a la libertad." Una máxima que, en su esencia, le sirve a Margallo para explicar los motivos por los que decidió incorporarse al proceso de la Transición. "El espíritu de reconciliación estaba en muchos de los arroyos que sirvieron para encauzar el río de la concordia nacional", explica.

Margallo rechaza que la redacción y aprobación del texto fuesen etapas de una hoja de ruta o un plan diseñado para cumplirse en los plazos establecidos. "Aquello fue una improvisación permanente", explica Margallo, y que "comenzó con la construcción de dos partidos nuevos", en alusión a la UCD y el PSOE. "UCD era radicalmente nuevo y el PSOE, aunque tenía una historia detrás, después de su congreso de Suresnes era también nuevo, ya que el partido de Felipe González y Alfonso Guerra no tenía nada que ver con el de Rodolfo Llopis. La Transición se explica por el protagonismo de estos dos partidos, que ocupan la centralidad del espacio político. Esos dos partidos fuimos capaces de coincidir en lo esencial", resalta. Sin embargo, el intento de golpe de Estado del 23-F pudo revertir todo lo construido en la Transición. "Yo estaba allí cuando entró Tejero. Fue una noche muy larga y todos los que estábamos allí creímos que el proceso había naufragado y que habría que volver a empezar", indica el exministro.

Esa capacidad de consenso "se quiebra en el momento en que la crisis económica debilita a esos partidos", lo que explica también las "dificultades actuales", a juicio de Margallo. "Vivimos una enmienda a la totalidad a la Constitución, muy evidente en los partidos antisistema y que empieza a ser preocupante en la actual dirección del PSOE. En España nos encontramos con partidos que apoyan al actual presidente del Gobierno y que están por la demolición del sistema constitucional del 78. Han empezado por la Corona pero seguirán por otros derroteros", agrega.

"Cualquier reforma debe hacerse de la ley a la ley"


Margallo apuesta por una reforma de la Constitución para "reformar lo que no funciona" desde el mantenimiento de "preceptos básicos que definen nuestra identidad nacional y que no son discutibles". Entre esos preceptos, Margallo alude a que la soberanía nacional pertenece al conjunto del pueblo español "y no a una parte", así como a la forma del Estado como una monarquía parlamentaria, la unidad de España y a que los españoles "somos libres e iguales en derechos y obligaciones, lo que excluye cualquier tentación de federalismo asimétrico". El ex ministro defiende también la actualización de las pensiones con referencia al IPC como un derecho exigible ante los tribunales.

En su libro, Margallo aboga por corregir lo que entiende como "defectos de funcionamiento y defectos sobrevenidos" en la Constitución. Entre los primeros cita a la "conflictividad" en el Tribunal Constitucional y entre los segundos a los que se derivan del progresivo proceso de incorporación de España a las estructuras de la Unión Europea, en la que no estaba cuando se aprobó la Constitución. Eso sí, siempre con tres reglas. La primera, el principio de legalidad. "Cualquier reforma debe hacerse de la ley a la ley. Los atajos de los independentistas catalanes hacia la autodeterminación sin reformar previamente la Constitución están condenados al fracaso". El segundo hace mención al consenso "al menos entre los tres grandes partidos constitucionalistas, PP, PSOE y Ciudadanos". Y el tercero alude a la "prudencia", porque "no se trata de un proceso constituyente, sino de una reforma constitucional".

El exministro cree que la actual fragmentación del Parlamento complica las posibilidades de una reforma. "Con el sanchismo, por desgracia, ha triunfado en el PSOE la línea de Largo Caballero frente a las posturas tradicionales", lo que, a su juicio, dificulta un consenso que sirva de base a la reforma de la Constitución. "PP, PSOE y Ciudadanos deberían ponerse de acuerdo para acotar el proceso de reforma en esta legislatura y desarrollarla en la próxima legislatura, pero cada día que pasa está más difícil", concluye.