Mientras Ciudadanos se afana en una guerra interna de difícil solución, el PP se mantiene alerta y pendiente del desenlace que podría abrir un nuevo escenario en el centro derecha a partir del mes de enero, cuando los naranjas finiquiten su asamblea general. El mensaje público ha ido a más en las últimas horas y no sólo reconocen “tener abiertas las puertas de Génova al talento” sino que el propio Alberto Núñez Feijóo aseguró que hay personas dentro y algunas que ya se fueron de la formación “que son aprovechables”. Aunque todos los dirigentes evitan poner nombre y apellidos, en el entorno de Feijóo aseguran a este diario que quienes son “lo saben perfectamente y de primera mano que tienen la puerta abierta y opciones dentro del PP”.

El principal objetivo para los conservadores es la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, con un perfil propio destacado en la capital y la única que mantiene esperanzas en las encuestas. Con Inés Arrimadas hay más dudas por el desgaste que ha sufrido como líder del partido y por el órdago al que la está sometiendo su propio partido con Edmundo Bal a la cabeza. Encontrar la manera de confluir o propiciar un acercamiento, incluso antes de que estallara esta crisis interna, siempre ha sido la mayor de las dificultades. Las dos dirigentes han negado con mucha rotundidad y en muchas ocasiones que fueran a saltar a las filas del PP.

Pero en Génova, donde preocupa aglutinar todo el voto de centro y centro derecha (y conscientes de que hay un porcentaje pequeño de electores de Ciudadanos que nunca se irá a las siglas populares) aseguran que existen vías para que estas dirigentes y también excargos potentes puedan formar parte del proyecto de Feijóo en una especie de “corriente interna”

Reiteran que en la suma que intenta el líder conservador no se exige carnet de partido, ni afiliación, ni un pensamiento único. Al contrario: aseguran que el reto que tiene por delante el dirigente gallego es seguir aunando distintas sensibilidades (más conservadoras, más liberales e incluso socialdemócratas) dentro de las siglas del PP.

Feijóo auguró en una entrevista en ‘Onda Cero’ este miércoles, en plena resaca del Día de la Constitución, que el partido naranja “debe despedirse de la forma más digna posible porque las urnas no les dará representación”. Puso como ejemplo el caso que más duele dentro de Ciudadanos: Andalucía. Porque tras casi cuatro años de gobierno de coalición y con “una buena gestión”, dijo Feijóo, “sacaron cero diputados”.

Es la primera vez que el líder del PP se pronuncia con tanta precisión: “En ese partido todavía hay personas que tienen talento, y personas que ya no están en el partido y que tienen también talento. Y creo honradamente que son aprovechables. Pero el proyecto de Ciudadanos en este momento en el que el PP amplía su orientación ideológica, está subsumido en el PP”. No hay dudas dentro del mensaje y según explican dirigentes populares, en las próximas semanas serán todavía más explícitos, sin traspasar ninguna línea roja antes de que concluya el congreso de los naranjas.

La situación no es sencilla porque en el entorno del líder conservador también consideran que el proceso interno de Ciudadanos, que ya se asoma al abismo y que difícilmente terminará sin muchos caídos por el camino, puede embarrar mucho la situación. Explican que lo mejor habría sido evitar esta crisis de la que saldrán “juguetes rotos” y haberse avenido a intentar negociar una salida. Un escenario que en ningún caso se plantean ahora mismo dirigentes del partido liberal, que consideran crucial terminar la asamblea general de enero (el congreso del que saldrá un nuevo liderazgo) para abordar futuros escenarios.

De los exdirigentes más destacados y a los que el PP no le han quitado el ojo nunca está Luis Garicano, el fichaje que en su día hizo Albert Rivera para el programa económico y que es hacedor de grandes pactos con PSOE (el intento del acuerdo en 2016 con Pedro Sánchez) y con el PP de Rajoy (Presupuestos Generales). Cuando en julio el economista dejó su acta de eurodiputado para separarse definitivamente del proyecto de Ciudadanos y dar clases en Columbia, su entorno ya reconoció a El Periódico de España, del grupo Prensa Ibérica, que no se cerraba la puerta a volver a la política

De hecho, muchos dirigentes cercanos a él insistían en valorar su “trayectoria” y las posibilidades en el futuro si hubiera un cambio de gobierno, “dado su perfil”. La debilidad de Ciudadanos y las discrepancias con el liderazgo de Inés Arrimadas fueron los factores clave para su marcha, convencido de que debía separarse del desgaste tan profundo de la formación.