Si no hay nuevas prórrogas, y el grupo socialista ha asegurado que no va a pedir más ampliaciones, este miércoles concluye el plazo para presentar enmiendas al proyecto de ley trans, una polémica norma que rechaza la oposición y que ha abierto grietas en el PSOE y en la coalición de gobierno.

Los socialistas, que fueron criticados por retrasar la tramitación de la ley, registraron el lunes sus enmiendas y, a pesar de las protestas del colectivo LGTBI, plantearon que un juez tenga que autorizar el cambio de sexo en el registro a los menores de 16 años y mayores de 12.

En el proyecto de ley que el Ejecutivo remitió al Congreso los menores de 16 y mayores de 14 pueden cambiar de sexo registral "asistidos" por sus padres o tutores, y la intervención judicial se reserva para quienes tienen entre 12 y 14 años.

Los socialistas, que han presentado 37 enmiendas, insisten en que su objetivo es blindar una ley que será con toda seguridad recurrida ante el Constitucional, pero los colectivos trans rechazan cualquier recorte a los derechos que fueron recogidos en el texto enviado al Parlamento tras duras negociaciones en el seno de la coalición de gobierno.

Por contra, los grupos feministas que se oponen a la autodeterminacion de género ven insuficientes las enmiendas del grupo socialista, que ha propuesto también eliminar de la ley las referencias a la violencia intragénero (la que tiene lugar dentro de la pareja LGTBI) para evitar equiparar a las víctimas de ese colectivo con las de la violencia de género.

A la espera de que Unidas Podemos registre sus enmiendas, la ministra de Igualdad, Irene Montero, ha dejado claro que no quiere ni recortes en derechos ni retrasos en la tramitación de la ley.

Su objetivo es que la norma, que permitirá cambiar de sexo en el registro sin necesidad de tratamientos ni de informes médicos o psicológicos, sea aprobada por el Parlamento antes de que concluya el año.