Pedro Sánchez ha dedicado este sábado buena parte de su discurso en la clausura del Foro La Toja Vínculo Atlántico a defender su plan de medidas fiscales. “Los más pudientes tienen que arrimar el hombro”, ha dicho el presidente del Gobierno sobre la reforma, pactada entre el PSOE y Unidas Podemos, que incluye rebajas para las rentas de hasta 21.000 euros y subidas para las rentas de capital a partir de 200.000 euros y los patrimonios netos a partir de 3 millones de euros. 

“Debemos ser consecuentes y dotar de ingresos a nuestro estado del bienestar. ¿Quién debe sufragarlo? La respuesta está inscrita en la Constitución y en la experiencia histórica. Debemos costearlo todos los ciudadanos en proporción a nuestros ingresos. Resulta extraño que haya que defender lo obvio. Quienes más tienen deben aportar más a la caja común”, ha señalado el líder socialista, subrayando que solo con la subida a las rentas más altas se cubrirán los 172 millones de euros aprobados para reforzar el sistema de salud. En sentido inverso, los trabajadores con sueldos más bajos y los jubilados se beneficiarán de rebajas que oscilan entre los 300 y los 600 euros. 

“¿Dónde está mejor el dinero, en unos pocos bolsillos o en la atención primaria?”, se ha preguntado Sánchez por videoconferencia, ya que no ha podido trasladarse a la isla de A Toxa (Pontevedra) debido a su reciente positivo de covid. “Estoy bien, con un poco de gripe”, ha explicado el presidente desde la Moncloa.

Contra el 'sálvese quien pueda'

“¿Qué estado del bienestar queremos? ¿Aceptamos con naturalidad que una persona caiga en la pobreza por no poder pagar una operación de cadera? En España, una persona se hipoteca para comprar una vivienda. ¿Pero aceptamos como lógico que tenga que hacerlo para enviar a su hija a la universidad? ¿Queremos que las soluciones dependan del bolsillo de los ciudadanos? ¿Nos entregamos a la doctrina del ‘sálvese quien pueda’?”, ha insistido Sánchez, quien, como en otras ocasiones, ha incidido en las diferentes recetas frente a la crisis de 2008 y la actual. 

“Lo diré con claridad –ha concluido el presidente del Gobierno-. Esta vez los costes de la crisis no pueden recaer en exclusiva en la clase media y trabajadora, como ocurrió tras la crisis financiera. Los más pudientes tienen que arrimar el hombre para sacar adelante el país”.