“Confío en contar con el apoyo de Unidas Podemos. Pablo, tenemos 12 días para ganar las elecciones”. Esas pocas palabras de Ángel Gabilondo bastaron para visualizar un cambio de estrategia en la campaña. Las pronunciaba casi en el tiempo de descuento del debate del miércoles –el único con Isabel Díaz Ayuso antes del 4M–, pero con ellas el PSOE respiró aliviado. El candidato daba el paso que muchos dirigentes esperaban después de que el mensaje se hubiera centrado en apelar al votante de Ciudadanos. La duda ahora en el partido es si ese gesto llega tarde.

En los últimos días, la preocupación se había ido instalando en el PSOE y en el Gobierno. Gabilondo marchaba hacia atrás en los sondeos privados. Se ahogaba entre el impulso de Ayuso, imparable según todas las encuestas, y el ascenso de Más Madrid.

El camino hacia el 4M había evidenciado una desconexión entre el equipo de campaña –liderado por el jefe de Gabinete de Pedro Sánchez, Iván Redondo, y su número dos, Paco Salazar–, y las estructuras de Ferraz y de la federación madrileña. La Moncloa entendió que había que dirigirse al granero de votos de Cs, en descomposición, y diseñó para Gabilondo mensajes templados. “Con este Iglesias, no”, proclamó el candidato el 22 de marzo. Un movimiento que muchos dirigentes no entendieron, porque Podemos es el socio necesario para desalojar al PP, además de miembro de la coalición que preside Sánchez.

Minutos antes del debate, el equipo de campaña de Gabilondo anticipaba una “novedad”: combatiría a Ayuso con “ideología”. Un reconocimiento de que la estrategia empleada hasta entonces no había cuajado. El exministro no brilló, según admiten algunos cuadros socialistas, pero dio con el titular final. Ese “Pablo, tenemos 12 días para ganar las elecciones”, que llevaba escrito, prueba que estaba diseñado al milímetro. Justo antes, se había dirigido a Mónica García, de Más Madrid, para subrayarle que con ella quiere “gobernar”, un verbo que no empleó con Iglesias.

Ayer explicó que la insistencia de Cs en “volver a optar por el PP” le ha llevado a tender la mano a Podemos. “Casi empezamos una nueva orientación”, admitió.

En la Moncloa rechazan que el movimiento suponga un “giro”. Se trata, alegan en el círculo de Sánchez, de un “matiz” ya previsto. Argumentan que en la primera fase de la campaña había que dirigirse al votante de Cs, y así se ha “captado entre un 5% y un 7%” de los electores naranjas.

Ahora, continúan, en una “secuencia lógica”, Gabilondo pide el apoyo de los “socialistas, progresistas, demócratas y votantes de Cs defraudados” para movilizar a unos 200.000 votantes.