-Para un diplomático español "vender" España es connatural a su trabajo. ¿Le ayuda su amplia experiencia internacional en estos nuevos cometidos?

-Mucho, en la medida en que el servicio diplomático español, junto con otros cuerpos con presencia y vocación exterior, como los técnicos comerciales y economistas del Estado o los técnicos de Información y Turismo, al igual que tantos otros, empresarios y ciudadanos que han salido fuera, llevan muchos años al servicio de esos objetivos.

-¿Dónde estriba ahora la diferencia?

-En estos momentos, existe una mayor conciencia de la importancia que tiene asegurar una Marca España potente.

-¿Es cada español una especie de embajador del país cuando sale fuera?

-Fuera y dentro de nuestras fronteras, siempre. Todos somos Marca España, para bien y para mal. Somos percibidos en función de lo que hacemos.