El expresidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, logró este jueves su propósito de salir a pescar por la ría de Vigo. Antonio Castillo lo invitó el miércoles a su barco después de que leyera en FARO DE VIGO el deseo de salir a pescar y las dificultades con las que se encontró cuando habló con los marineros el martes por culpa de los seguros. Así que Antonio Castillo se puso en contacto con Revilla a través de su cuenta de Twitter, donde el expresidente es muy activo y él lo llamó por teléfono de forma inmediata, tanto que al principio no se lo creía.

Miguel Ángel Revilla regresó a Cangas después de su rápida visita a Lalín con el ansia de la jornada de pesca que le esperaba para el día siguiente. No debía venir muy preparado para la ocasión que se acercó al bazar chino de Rodeira, que queda muy cerca de donde pasa sus pequeñas vacaciones en Cangas, para comprar un chubasquero que le protegiera en su salida al mar. "Me lo he comprado en el chino, que me ha reconocido y me descontó dos euros", comenta ufano Revilla que apenas puede dar dos pasos sin que le salga gente a su encuentro. La atiende con la paciencia con la que fuma un puro desgastado que trata de encender una y otra vez sin demasiado éxito.

Por la mañana, en las inmediaciones de las pistas de tenis de Rodeira calculaba que zarparía con Antonio a las 17.00 horas, pero a esa hora ya estaba en las islas Cíes. Subió al barco de séptima lista de Antonio Castillo (jubilado de la construcción) en compañía de su hija Lara Revilla (14 años) y de sus dos sobrinos, Adrián (16) y Gabriel (13). También se subió al barco un amigo de Antonio Castillo, Perfecto Alcántara. Los dos son admiradores de Revilla, al que siguen en televisión con mucha frecuencia.

"Mi mujer mucho más que yo" dice Perfecto mientras sujeta el lomo de un congrio que su compañero despieza y que Lara Revilla pescó cerca de las Islas Cíes. Regresaba orgulloso al puerto el expresidente de Cantabria tras su experiencia por la ría de Vigo. La niebla había estropeado un poco las vistas de las Cíes, pero no lo suficiente como para que le impidiese exclamar puro en mano: "¡Tienen ustedes una joya!". El congrio pesa 12 kilos y mide 160 centímetros. Lara Revilla lo pescó a la primera que largó el cebo preparado para la ocasión. A ella le gusta pescar tanto como a su padre, que guarda en su teléfono móvil la foto de su hija con un salmonete que capturó no hace mucho y que pesaba 1,8 kilos.