Los etarras acogidos a la denominada vía Nanclares Joseba Urrusolo y Rafael Caride han denunciado la "manipulación" de la izquierda abertzale con los reclusos de la banda terrorista y han afirmado que "no ha hecho nada para que los presos vuelvan a casa, sólo dejar pasar el tiempo".

En una carta titulada "¿Muros populares o ayudar a que los presos vuelvan a casa?" que publican los diarios del grupo Noticias, Urrusolo y Caride, dos de los abanderados de pequeño grupo de reclusos de la banda que ha rechazado la violencia, consideran que la izquierda abertzale se ha "plegado" al sector "que se empecinó en seguir con la lucha armada hasta que no pudieron más".

Los firmantes de la carta creen que este sector ha conseguido "colocar" como portavoz de Sortu a "una de las comisarios políticas" que controlaba a los presos, en alusión a la abogada Amaia Izko, que ejerce como portavoz de esa formación.

A su juicio, esta fracción está "impidiendo que el final de ETA, que ellos mismos gestionaron de la peor manera posible pueda afrontarse de una manera más sensata".

Para Urrusolo y Caride esta postura responde a que los presos "suponen un capital político para la izquierda abertzale", ya que "aportan la mayor capacidad de movilización" y constituyen su "principal factor para mantener la cohesión de las distintas responsabilidades que la componen".

Consideran que esta situación se les hace "muy llevadera" a los dirigente de la izquierda abertzale, "como muy llevadera se les hacía la actividad de ETA", hasta que "les tocó entrar en la cárcel con una perspectiva de una larga condena".

"Solo entonces se decidieron a plantear en serio el fin de la actividad de ETA", concluyen los reclusos que emplazan a Arnaldo Otegi a "dar pasos" para desbloquear el tema de los presos.

Los reclusos, que en 2010 firmaron junto a otros 6 históricos de ETA una carta en la que plantearon la necesidad de "reconocer y reparar" los daños causados a las víctimas del terrorismo, se preguntan "cómo se puede seguir sin asumir" que lo que ETA hizo con Miguel Ángel Blanco "fue una barbaridad tan grande como la que hicieron con Lasa y Zabala".