El líder del PP, Mariano Rajoy, realizó ayer su séptima visita a Melilla en siete años, pese a la protesta del primer ministro marroquí, Abás el Fasi, quien, en calidad de secretario general del partido Istiqlal, la había calificado de provocación. Rajoy aseguró que no quiere polémicas con Rabat y evitó hacerse una foto ante la valla fronteriza. Mientras, el Gobierno lleva semanas negociando una entrevista entre el presidente Zapatero y el rey Mohamed VI que podría celebrarse el lunes en Nueva York.

Con aplausos y gritos de «¡Presidente, presidente!» fue recibido el jefe de la oposición, mientras unos treinta activistas marroquíes protestaban ante la frontera, aunque sin cortar el tráfico. Rajoy confesó sentirse «a gusto» en Melilla donde, durante un corto paseo, recibió el cariño de los ciudadanos.

Tras admitir que leyó la carta de El Fasi, Rajoy advirtió de que Marruecos y España tienen mucho que ganar desde el entendimiento y la cooperación. «Debemos trabajar juntos y cultivar lo mucho que nos une y no lo poco que nos separa», dijo.

«He venido a estar con mis compatriotas, no a polemizar», dijo el jefe de la oposición, quien aseguró que piensa visitar tanto Ceuta como Melilla, incluso si llega a ser presidente del Gobierno. Sobre la afirmación del Ejecutivo de que puede desplazarse libremente por el territorio nacional, Rajoy dijo; «Hasta ahí podríamos llegar».

Rajoy criticó que «alguien» haya querido dar una «intención negativa» a «una visita absolutamente normal y en positivo por el territorio nacional» a una ciudad española, como la que en las próximas horas realizará a Palma. En nombre del PP, Dolores de Cospedal tachó de inconcebible que el ministro Ángel Gabilondo no considerase «adecuada» esta visita y achacó la carta de El Fasi a la debilidad del Ejecutivo.

Mientras el PSOE negó la «inacción» con Marruecos que Gustavo de Arístegui imputó al Gobierno al considerar inaceptable que Rabat quiera dictar la agenda de Rajoy. Para el presidente Zapatero, las declaraciones de Rajoy «han sido correctas y han ido en la buena dirección».

El jefe del Gobierno adelantó que aprovechará su visita a la Asamblea General de la ONU que se celebra la próxima semana en Nueva York para reunirse el lunes con el rey Mohamed VI y abordar las relaciones bilaterales, que son «una prioridad de la política exterior española».

La entrevista la viene preparando el Gobierno desde hace semanas. Un equipo de funcionarios españoles de Exteriores está intentando cerrarla en Nueva York. Este encuentro sería el primero al máximo nivel desde 2008 y tras los incidentes en la frontera de Melilla de hace un mes, una crisis que el Gobierno consideró zanjada con el viaje a Rabat del ministro Rubalcaba, pero que se ha vuelto a reavivar con la visita de Rajoy a Melilla.

El ministro de Comunicación de Rabat, Jalid Naciri, aseguró que quieren «encontrar un entendimiento» sobre Ceuta y Melilla con el Gobierno español «dentro del marco de la soberanía marroquí».