«No conozco a nadie» empeñado en ese tipo de maniobras, dijo al ser preguntado sobre si algunos miembros de su formación comienzan a oponerse a su líder.

«No tiene sentido que aquellos que han dicho que no a Zapatero ahora traten de debilitar la relación de algunos con el presidente del Gobierno», dijo el número dos de los socialistas, quien se confesó convencido de que el jefe del Ejecutivo volverá a ser el candidato.

Blanco hizo estas declaraciones al día siguiente de que cientos de militantes del PS madrileño recibieran un mensaje en sus móviles en el que se pedía el voto en las primarias para la ministra Trinidad Jiménez, frente al secretario regional, Tomás Gómez, a quien se le atribuye el apoyo de una decena de miembros de la Ejecutiva Federal. Todo un desafío a Zapatero, Blanco y Rubalcaba.

Entre los que simpatizan con Gómez se cita a Leire Pajín, los ex ministros Jesús Caldera y Juan Fernando López Aguilar, la titular de Defensa, Carme Chacón, el portavoz

del PSC, Miquel Iceta, y el dirigente del PSOE Alvaro Cuesta. En esa línea se sitúan históricos de la etapa de Felipe González como Matilde Fernández, Gregorio Peces Barba, Juan Barranco, José Luis Corcuera y Virgilio Zapatero, entre otros. Al presidente del Gobierno se le critica abiertamente, aunque no en público, por esta brecha abierta en el PSOE.

Preguntado si Zapatero se está jugando su futuro en estas primarias, Blanco respondió que el presidente piensa que hay una oportunidad para el cambio y ha querido «hacer una aportación» manifestando sus preferencias. «A partir de ahí, el partido decide», añadió.

Tomás Gómez por su parte pidió a los militantes «mantener la calma» y evitar la polémica después de los mensajes de en los que se le señalaba como candidato preferido de la derecha.

Ferraz ha comunicado que sólo estudiará si ha habido un mal uso del censo del PSM por parte de alguna de las candidaturas si recibe alguna petición formal, algo que Gómez dijo que no hará para no perjudicar a su partido.