PP e IU alertaron ayer de que las negociaciones entre el Gobierno y el PNV para que los nacionalistas apoyen los Presupuestos de 2011 conllevan el riesgo de acabar con la caja única de la Seguridad Social. No obstante, fuentes gubernamentales afirmaron que la caja única es una «línea roja» en el diálogo en curso con los nacionalistas.

El coordinador económico del PP, Cristóbal Montoro, fue quien expresó desde el bando popular el rechazo «tajante» de su partido a la ruptura de la caja única que, afirmó, se derivaría de la cesión de las políticas pasivas de empleo al País Vasco, tal y como reclama el PNV a cambio de su voto a las cuentas del Estado.

Para Montoro, la ruptura de la caja única es una medida «ineficiente e injusta» que perjudicará a los ciudadanos, que actualmente se benefician de ella «con independencia de la comunidad en la que vivan».

Aunque Montoro no dio más explicaciones, el líder de IU, Cayo Lara, fue más pedagógico, al explicar que si, además de las políticas activas de empleo, se transfirieran las pasivas, quedaría en entredicho la igualdad entre los españoles a la hora de percibir el subsidio de desempleo o la pensión.

Para Lara, la caja única es la garantía de que un parado, en cualquier parte, tenga las mismas prestaciones por desempleo, y de que un trabajador que se jubile, sea dónde sea, pueda tener una pensión digna.

La negociación del apoyo del PNV al Gobierno ha dejado en una situación aparentemente incómoda a los socialistas vascos, que tienen a los nacionalistas como oposición en Vitoria. Sin embargo, la portavoz del Gobierno vasco, Idoia Mendia, se felicitó ayer de que el PNV, a quien pidió que recuerde que ya no gobierna, se implique en la gobernabilidad de España. Con todo, Mendia, ha señalado que será Vitoria la que negocie cualquier transferencia y quien finalmente la firma, y no el PNV.