Madrid

El general de Sanidad Vicente Navarro se declaró ayer inocente de haber identificado erróneamente 30 de los 62 cadáveres de los militares que murieron en el accidente del Yak-42 y aseguró que intentó «dulcificar» las circunstancias de la muerte a los familiares para que éstos no siguieran «torturándose». Así lo dijo Navarro en su turno de última palabra, antes de que el presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, dejara visto para sentencia el juicio. «Cuando fatalmente se ve que no hay salida, el médico debe informar de forma comprensible para los familiares (...) Procuramos siempre dulcificar, cuando es necesario, las circunstancias de unas muertes absolutamente indescriptibles, para que esas familias que ya han perdido al ser querido no sigan torturándose, no sigan dando vueltas a algo ya irremediable», aseveró. Navarro se declaró responsable de ordenar a sus subordinados que dieran a los familiares información «limitada a la descripción de daños y de circunstancias que no venían a cuento para más».