Madrid

Los presos de ETA consideran que la banda está perdiendo la batalla, según un sondeo de la dirección de este colectivo de reclusos en España y Francia, recogido en un documento interno titulado "Ekia". La contundencia de la política antiterrorista está teniendo efectos demoledores y los etarras encarcelados quieren pagar las fianzas, frente al criterio de sus jefes.

Entre los presos de la banda ha calado la idea de que la izquierda aberzale carece de musculatura para plantarle cara al Estado y exigen a ETA poder negarse a asumir su militancia ante el juez si esa es su única incriminación.

Además, consideran que el sector disidente entre los etarras encarcelados no para de crecer y se cree que son ya un tercio de los 739 reclusos. Uno de ellos contaba recientemente que los críticos son ya unos trescientos y que «la gente piensa que hay que cerrar» porque «así no llegamos a nada».

En el debate en las prisiones se ha comenzado a cuestionar la viabilidad de la lucha armada y se habla de poner fin al terrorismo para apostar por la política. «Se ha abierto una brecha y pronto habrá un crack y será antes de lo que algunos creen», afirma un recluso en unas declaraciones plasmadas en un informe de la Policía.

El secretario general del PSE de Vizcaya, José Antonio Pastor, ha asegurado que se están dando «movimientos» entre los presos de ETA y que es «evidente» que en esa actitud influye «la actuación decidida» del Gobierno para eliminar «espacios de impunidad». Pastor ha señalado en todo caso que «lo pondría todo entre comillas», ya que ETA «ha usado y manipulado permanentemente» a los presos.

El popular Antonio Basagoiti señaló que si realmente un tercio de los presos piensa que su camino no lleva «a ningún sitio», es «sólo gracias a que se ha avanzado mucho en la lucha antiterrorista».