Washington

El presidente de EE UU, Barack Obama, dijo ayer, en declaraciones a la CNN en español, que en el caso de Guantánamo hay que mirar «hacia adelante y no hacia atrás» y recordar que sigue habiendo «amenazas serias ahí fuera».

El mandatario dio así su respaldo a la decisión de la Fiscalía española, que ayer anunció que no apoyará la querella presentada en España contra seis ex altos cargos de la Administración de George W. Bush, considerados «responsables jurídicos» de la creación del polémico campo de prisioneros.

Obama explicó que no ha tenido «conversaciones directas» sobre el asunto con el Gobierno español, pero insistió en que su equipo «está trabajando» en el asunto para analizar la situación y asegurar que la respuesta estadounidense «está de acuerdo» con los valores y tradiciones del país.

Eso sí, Obama insistió en que Guantánamo tiene que cerrarse y que algunas de las técnicas de interrogatorio «son torturas».

La Fiscalía española es contraria a que la justicia española admita a trámite la querella presentada contra Alberto Gonzales, principal asesor legal de la Casa Blanca hasta que se convirtió en fiscal general de EE UU, y otros cinco ex altos cargos.

La querella fue presentada el pasado 17 de marzo en nombre de la Asociación pro Dignidad de los Presos y Presas de España, que consideró que debía ser investigada por el juez español de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, porque el magistrado ha instruido causas contra algunas personas detenidas en Guantánamo. Garzón pidió a la Fiscalía que le informase de si debía de investigar los hechos denunciados. El fiscal general del Estado español, Cándido Conde-Pumpido, calificó ayer la querella de «fraudulenta».

Mientras, su homólogo norteamericano, Eric Holder, anunció que el Gobierno no emprenderá procesos judiciales contra los funcionarios de la CIA que sometieron a sospechosos de terrorismo a técnicas de interrogación como la asfixia simulada.