Madrid

La primera reunión entre José Blanco y Esperanza Aguirre no ha podido ser más fructífera para Madrid. El nuevo ministro de Fomento ha abierto una nueva etapa de colaboración con el gobierno regional con la que pone fin a la política de cinco años de bloqueo en obras de infraestructuras que había llevado a cabo su antecesora en el cargo, Magdalena Alvarez.

En sólo hora y media de entrevista, Blanco ha comprometido el apoyo de Fomento para la puesta en marcha en mayo del nuevo plan de cercanías que supondrá la construcción de 115 kilómetros de vía y una inversión de 5.000 millones y que incluirá la llegada del metro desde La Moncloa hasta Majadahonda

El ministerio impulsará el cierre de la M-50 con un túnel por debajo de El Pardo, la licitación de las obras de la autovía R-1 de peaje (que conectará Madrid con Burgos) y la finalización de la R-3 hacia Valencia, la construcción de un aeropuerto en El Alamo, la ampliación para 2010 de la estación de Atocha que multiplicará por cuatro su capacidad, con el fin de acoger el AVE del Levante y la conclusión para este verano del intercambiador de la Puerta del Sol para este verano.

Blanco consideró prioritario el plan de cercanías y accedió a que este tipo de trenes circulen por la vía Chamartín-Torrejón, ahora dedicada a transporte de mercancías. El ministro negociará con la concesionaria de la autopista A-6 la construcción de un carril más después de los túneles de Guadarrama, en la provincia de Segovia, que elimine atascos de tráfico en Madrid.

El anuncio lo hicieron Blanco y Aguirre en una comparecencia conjunta en la que el ministro socialista y la presidenta madrileña del PP compartieron complicidades y bromas y acabaron anunciando su disposición a colaborar. Aguirre le invitó a los actos del 2 de mayo, para los que el PSOE regional tiene anunciado su boicot.

Esperanza Aguirre no ocultaba su satisfacción por los acuerdos alcanzados, y subrayó que «espera, desea y confía» en que esta vez sea la definitiva y Madrid «deje de ser la gran olvidada ». Blanco se comprometió a trabajar «con lealtad y diálogo» con todas las Administraciones, independientemente de «su color político» y siempre con vistas a superar la crisis con inversión en proyectos de obra pública que estén «muy avanzados» porque «el gasto no es ilimitado», informa la agencia Efe.