Ser escolta de Francisco Alvarez-Cascos no es tarea fácil. Así lo denuncian los policías que lo protegen, que en los últimos meses han remitido varias notas informativas a sus superiores en la Brigada Central de Escoltas para protestar por el trato que reciben. El malestar es tal que algunos de ellos incluso han pedido ser relevados. El ex ministro de Fomento no ha querido hacer comentarios sobre las supuestas protestas.

Alvarez-Cascos lleva escolta policial tras abandonar el Gobierno, en el que fue vicepresidente y ministro de Fomento a las órdenes de José María Aznar. Tras la desarticulación del "comando Donosti" de ETA en el año 2007 se supo, por la documentación que se requisó a la banda, que los terroristas tenían información sobre el ex ministro y su actual compañera sentimental, María Porto. La reducción del número de personas que disfrutan de protección policial emprendida hace un año por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero no afectó a Alvarez-Cascos: el político continúa llevando escolta. Pero parece que Cascos prefiere despistar a sus guardianes, según una información del diario "Público". El ex ministro tachó de «infamia» tal información.

La lista de quejas presuntamente dirigidas por los policías encargados de su seguridad al Consejo de la Policía es larga y variada.

* Infracciones de tráfico. Las notas informativas remitidas por los escoltas recogen incidentes como el sucedido el pasado 24 de enero. Ese día, y según los policías, el ex vicepresidente salió de su casa a bordo de su vehículo particular. A los escoltas les fue imposible seguirlo, porque Alvarez-Cascos pisó a fondo el acelerador y llegó a saltarse hasta cinco semáforos en rojo en el centro de Madrid. Al sexto semáforo, los policías que deben seguirlo se vieron obligados a detenerse ante el temor de atropellar a algún peatón. El mismo día se repitió la escena horas después, cuando, según la nota informativa, Cascos volvió a utilizar su vehículo particular para desplazarse hasta el Club de Campo de Madrid. El político dio esquinazo de nuevo a sus escoltas por el mismo procedimiento, saltándose un semáforo en rojo.

* Sin sillita ni cinturón. Los agentes aseguran que, además de saltarse los semáforos en rojo, Francisco Alvarez-Cascos tampoco es muy estricto en la aplicación de la normativa de tráfico para el transporte de sus dos hijos pequeños, quienes, al parecer, viajan a menudo con su padre en el coche oficial. Según la citada información, en algunas ocasiones los niños no utilizan la silla de seguridad reglamentaria. Además, el propio ex ministro prescinde de utilizar a veces el cinturón de seguridad.

* Cinco en el asiento trasero. Uno de los agentes relata cómo el último día de Reyes el ex ministro llegó a llevar a cinco personas en el asiento trasero del coche de escolta. «Uno de los niños, encima de él dando patadas al asiento del funcionario», reza la nota informativa.

* Labores «impropias». Los policías encargados de vigilar al ex ministro se quejan también de que en varias ocasiones han tenido que hacer de «niñeros» de los dos hijos. Las quejas también señalan que uno de los niños, al jugar con unos cables, llegó involuntariamente a desconectar el inhibidor del coche que evita que se activen explosivos por control remoto al paso del vehículo. Los agentes no se percataron hasta el final de la jornada.

* Falta de respeto con los agentes. Los modos en los que el ex ministro se dirige a sus escoltas no son los más educados, según la misma denuncia. Así, en una ocasión en que los agentes variaron el itinerario acostumbrado, Alvarez-Cascos protestó «chillando y faltando al respeto» con expresiones como «siga recto, hostias, joder, coño, por la ruta habitual».

Estas situaciones han provocado que muchos policías hayan solicitado su relevo. De hecho, el ex ministro es una de las personas que más han cambiado de escoltas a lo largo de los últimos años.