Barcelona / Madrid

El presidente catalán, José Montilla, llamó ayer mismo a Elena Salgado, Manuel Chaves y José Blanco para programar reuniones con ellos después de Semana Santa. El objetivo de estos contactos es impulsar los asuntos catalanes pendientes: la financiación, el desarrollo del Estatut y el traspaso de Cercanías y los aeropuertos. Según fuentes de Presidencia, Montilla no perdió ni un minuto en hablar por teléfono con los nuevos vicepresidentes de las áreas económica y autonómica y con el nuevo ministro de Fomento.

La intención de Montilla es que los nuevos ministros tengan «información rápida y precisa» sobre los asuntos catalanes para que la remodelación del Gobierno no suponga un retraso en su resolución.

Por su parte, el portavoz adjunto de CiU en el Congreso, Josep Sánchez Llibre, consideró «precipitada» la remodelación del Gobierno, que leyó como una «huida hacia adelante» para tapar la crisis, y lamentó que sólo sea «un cambio de nombres».

El secretario general de ERC, Joan Ridao, cree que las nuevas caras no garantizan cambios reales para afrontar la crisis o aprobar el sistema de financiación, y recalcó que «el problema de Zapatero no es de caras, sino de políticas».

El portavoz del PNV, Josu Erkoreka, dijo que «la recuperación» de Manuel Chaves, «un elefante en retirada», perteneciente a «la vieja guardia de Felipe González», «le hace recordar» que «casi el único que falta es Luis Roldán». Además, insistió en que «el problema» no son los ministros, sino el propio jefe del Ejecutivo, al que calificó de «improvisador nato y hombre frívolo, que hace experimentos con todo, menos con gaseosa».