Madrid.- En la operación que la Guardia Civil desarrolló en la madrugada del pasado sábado en Barcelona lograron huir tres suicidas que actualmente se encuentran en paradero desconocido, según informaron ayer fuentes jurídicas, aunque se cree que el objetivo de estos tres terroristas no era atentar en España.

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, reconoció ayer que existen «algunas dudas» sobre el carácter «inminente» del atentado y que las informaciones existentes a este respecto «sólo» provienen del testigo protegido de los servicios secretos franceses, cuyas informaciones permitieron llevar a cabo la operación en la Ciudad Condal.

Rubalcaba señaló además que la cantidad de explosivos hallada en uno de los cinco registros practicados en el Raval de Barcelona (30 gramos de nitrocelulosa mezclada con preclorato) es insuficiente para llevar a cabo un gran atentado. En todo caso, los explosivos indican que «estaban preparando un atentado» cuya comisión «se ha evitado».

Cuando le preguntaron por el hecho de que se encontrasen temporizadores en los registros cuando se supone que el atentado iba a ser perpetrado por suicidas, Rubalcaba reconoció no haber «caído» en ese punto y especuló con que fuese otro el encargado de apretar el botón.

El jueves, el fiscal general, Cándido Conde-Pumpido, hablaba de seis suicidas dentro de la célula de islamistas desarticulada en Barcelona, y no de tres como figura en el auto del juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno, ante quien declararon 12 de los 14 detenidos. De esos catorce arrestados, dos fueron puestos en libertad por la Guardia civil, y otros dos por el magistrado, por lo que, al señalar Conde-Pumpido que seis iban a actuar como suicidas, otros dos eran los expertos en explosivos y los otros dos los líderes de la célula, los números de detenidos casan. Sin embargo, según el testigo protegido, hubo tres yihadistas que lograron escapar del operativo de la Guardia Civil y que se encuentran en paradero desconocido. Las fuentes judiciales remarcaron que estos tres suicidas no tendrían intención de atentar en España y que, en todo caso, el testimonio de la fuente de la Inteligencia gala tiene pruebas que lo refuerzan y tres de los detenidos ratificaron sus palabras ante el juez.

Los agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) que formaban el dispositivo de urgencia alrededor de la célula islamista desarticulada en Barcelona presenciaron la noche anterior a la operación cómo uno de sus integrantes se deshacía, en un cubo de basura, de distintos elementos susceptibles de ser utilizados para fabricar bombas y de una sustancia que, cuando acudieron a recuperar, pensaron que era Triperóxido de acetona o TATP, el potente explosivo conocido como "Madre de Satán", informaron fuentes próximas a la investigación.