Oviedo.- Alberto Ruiz-Gallardón ha anunciado que dejará la alcaldía de Madrid después de las elecciones generales porque Mariano Rajoy no le lleva en su lista al Congreso, como era su expresado deseo. Este golpazo del pasado martes en la derecha española fue protagonizado por cuatro personas en una sala cerrada y tiene su estrambote en el ascensor del edificio de la calle Génova donde tiene su sede el PP. Los diarios nacionales dan un relato que no difiere demasiado en los hechos pero sí en las intenciones.

¿Rajoy tenía tomada una determinación? Ni Gallardón ni Aguirre sabían que habían sido convocados conjuntamente. Rajoy esperaba en la sexta planta de Génova, en la sala de maitines de los lunes, acompañado por el secretario general Angel Acebes, según "La Vanguardia" para darle rango institucional y «dejar claro que se trataba de algo interno del partido, no de cuestiones personales».

Rajoy empezó abroncándolos, harto de sus disputas públicas, según "El País", «a dos meses de las elecciones esto no se puede tolerar, tenemos que arreglarlo». Este periódico sostiene que el líder «quiere escuchar, darles una última oportunidad para que solucionen el problema allí mismo».

"El Mundo", en cambio, informa de que «Rajoy trae en la mano un papel con notas manuscritas -el entorno del alcalde sostiene que le lee el veredicto- y (...) va al grano: (...) la decisión está tomada. Le he dado muchas vueltas, lo he pensado mucho, y lo tengo muy claro. Os lo agradezco pero tengo que pensar en el interés de los ciudadanos y en el del partido. Si queréis ayudarme a ganar las elecciones, no tenéis que ir en la lista sino que debéis estar cada uno al frente de vuestra responsabilidad, en la que no lleváis mucho tiempo, y hacer campaña conmigo». Gallardón salta y defiende su larga trayectoria y sus buenos resultados para dar legitimidad a su petición. Aguirre contraataca: «Si es por resultados, yo he sacado los mejores de toda la historia del PP de Madrid en las últimas elecciones. Hemos ganado hasta en Pinto, y en otros pueblos donde la izquierda siempre había sido mayoritaria. Si se trata de ir en la lista para ayudarte a ti y al partido a arrastrar votos, yo me apunto. Creo que deberíamos quedarnos los dos en nuestros puestos, pero si creéis que es bueno que vayamos en las listas, estoy dispuesta».

Gallardón contraataca:

-Esto es una trampa, una encerrona», relata "El País". El diario hace un matiz importante: El alcalde no tiene que dejar su puesto para llegar al Congreso pero Aguirre debe dimitir antes de que se registren las listas y ceder su poder a su mano derecha, Ignacio González.

Gallardón, según "El País", ignoraba esta maniobra de Aguirre, pero "Abc" sostiene que debió de olerse la tostada: «Gallardón lo barruntó en el desayuno que había compartido con Aguirre. Tocaba acompañar a Rajoy en un acto de precampaña. No sabía dónde ni cómo pero presumía que estaba próximo el momento en el que el presidente del PP le anunciara el puesto que ostentaría en la lista por Madrid. Despejado el morbo del "número dos" con Pizarro, el alcalde, que ya descartaba ocuparlo él, comentó con la presidenta esa mañana los buenos reflejos del partido al fichar al responsable de Endesa. Ambos habían guardado las formas ante las cámaras y mostrado sonrisas públicas. Pero en el ambiente flotaba un tufillo raro, y Gallardón tuvo la premonición de que algo se había cocido y a él no le habían convidado al ágape».

Aguirre, según "Abc", «le habría comunicado tanto a Arenas, responsable electoral del partido (con el que comió horas antes en Málaga) como a personas próximas a Aznar, con las que, según esas fuentes, compartió una tarde de golf el pasado fin de semana, su intención de postularse para entrar en la lista de Rajoy, si el alcalde veía cumplir su deseo, y dimitir de su cargo autonómico (...). El círculo de Aznar desaconsejó ese movimiento aunque, a la postre, el mensaje había llegado a su destinatario (Rajoy) horas antes de que se reuniera el comité electoral».

Tampoco hay unanimidad acerca de cuando Gallardón anunció a Rajoy que dejaría la Alcaldía. Según "El País" y "Abc", al final de esa reunión de media hora. "La Vanguardia" añade que Rajoy hizo oídos sordos a esta decisión. "El Mundo" narra que cuando bajan juntos en el ascensor, Gallardón le dice a Aguirre, «a partir del lunes, dejo a Ana Botella [número dos] en la Alcaldía» y asegura que el alcalde se comprometió tres veces con Rajoy a no valorar ante la prensa su descarte hasta después de las elecciones, sin embargo transmitió a los periodistas su decisión poco después. Es el único diario que sostiene esta versión.