Madrid.- Un bote metálico con una tapa de plástico enterrado en la cuneta de la nacional 121, en el cruce de la salida de Lesaca. Este era el rudimentario sistema de comunicación a través de cual la banda terrorista ETA entregaba sus órdenes a los integrantes del "comando Elurra" del que formaban parte Martín Sarasola e Igor Portu. Este fue el sistema que utilizó la banda terrorista para comunicarse con Sarasola y ordenarle, por ejemplo, que irrumpieran a tiros en el monte Aritxulegi (Guipúzcoa) durante el homenaje a los etarras caídos. Fueron Sarasola y uno de sus compañeros de comando, el ahora huido Joseba Iturbide, los que dispararon al aire y después escondieron los fusiles de asalto G-3 cerca de donde se celebró el acto. Allí, según declaró Sarasola, regresaron meses después a recogerlos y se los devolvieron a quien se los había entregado, José Antonio Aranibar, responsable del comando especial y quien los captó para la banda terrorista. Sarasola confesó también que las pistolas que les fueron intervenidas eran para ellos y no para entregarlas a otros terroristas. Además, sus manifestaciones sirvieron para localizar otros dos "zulos", el de Lesaca y otro cerca de Sabiñanigo, Huesca. Por último, el fiscal consideró ayer que la presunta etarra Nerea Garaizar es la persona que planeó atentar en 2001 contra Manuel Fraga.