Madrid.- El etarra Igor Portu abandonó ayer la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Donostia de San Sebastián en donde se encontraba desde la madrugada del pasado lunes y se encuentra ya en una habitación de planta, informaron fuentes jurídicas. El juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska viajará hoy a San Sebastián para interrogar a este terrorista que está ingresado a causa de una rotura de costilla y otras lesiones que sufrió a raíz de su detención. El ministro Alfredo Pérez Rubalcaba aseguró que el informe del forense que ha examinado a Portu avala la tesis de que no existieron malos tratos al detenido, y de que sus lesiones son compatibles con una detención con fuerza y violenta. El titular de Interior insistió en que las heridas que presenta responden a maniobras de «sujeción y retención» de Portu, quien trató de huir de la Guardia Civil. Rubalcaba destacó que la familia del etarra, que estuvo presente durante el registro de su domicilio, reconoció que se encontraba bien por lo que, en su opinión, «los hechos avalan la tesis de la Guardia Civil». Consideró carente de lógica que los agentes aprovecharan las horas que transcurrieron entre el registro de su domicilio y el examen forense para maltratar al detenido. «Carece de lógica y es rigurosamente falso», dijo el titular de Interior, quien destacó que el otro detenido, Martin Sarasola, declaró ante el forense no haber sufrido malos tratos, a pesar de que la denuncia de torturas forma parte del "manual" de los etarras una vez que son detenidos. Rubalcaba también aprovechó para responder a las críticas lanzadas por la portavoz del Gobierno vasco, Miren Azkarate, quien advirtió de que la violencia de ETA «no se combate achicando la democracia», sino cumpliendo y respetando todos los derechos humanos. Para Rubalcaba, lo que «estrecha» la democracia es precisamente cuestionar el funcionamiento del Estado de Derecho.