Madrid.- Los etarras Igor Portu y Martín Sarasola, detenidos el domingo en Mondragón (Guipúzcoa), fueron, junto con su compañero de comando huido Mikel San Sebastián, los autores materiales del atentado perpetrado contra la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas el 30 de diciembre de 2006 que acabó con la vida de dos inmigrantes ecuatorianos. Estos tres terroristas y Joseba Iturbide formaban un «comando especial» responsable de las «acciones más importantes de ETA en los últimos años» dedicado a colocar las bombas de alta potencia que se fabricaban en Cahors (Francia).

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, informó sobre la «importante operación» de la Guardia Civil y que hasta el momento se ha saldado con la detención de Sarasola y Portu y la localización de dos zulos con más de 150 kilos de explosivos. Una operación que todavía sigue abierta ya que se busca a los otros dos miembros del comando, San Sebastián e Iturbide.

Sarasola, Portu y San Sebastián fueron los autores materiales de la voladura de la T-4 , en plena tregua de ETA, y en el que murieron los ecuatorianos Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate. Una autoría que ha confesado el propio Sarasola en su declaración en la que, según Rubalcaba, lo contó todo «con pelos y señales». «Sabemos que ha dicho la verdad porque nos ha contado detalles que sólo podría saber él», apuntó el ministro.

Este comando llevaba actuando desde 2001 y fue formado por el dirigente etarra José Antonio Aranibar, uno de los lugartenientes de "Txeroki", detenido cuando iba a meter un coche-bomba en España la pasada primavera cuando ETA intentaba atentar con motivo del Debate sobre el Estado de la Nación. Aranibar captó a Sarasola en 2001 y éste hizo lo propio con Portu, Iturbide y San Sebastián. A partir de 2002 son un comando operativo pero que limitaba su labor a «a pasar personas» y desde 2004 «se dedican a pasar armas y explosivos que distribuyen entre los distintos comandos operativos de ETA». Pero el gran salto cualitativo lo dan en 2006 cuando, según Rubalcaba, «pasan a ser operativos de todo» y no solo a distribuir armas sino a hacer acciones por su cuenta como "comando especial". En 2005 volaron la discoteca Bordatxo, en Guipúzcoa, y dos de ellos, concretamente Sarasola e Iturbide, fueron dos de los tres encapuchados que hicieron los disparos al aire y leyeron un comunicado amenazante durante la celebración del Gudari Eguna en septiembre de 2006 en el monte Aritxulegi. El atentado más grave, y que provocó víctimas mortales, lo perpetraron el 30 de diciembre de 2006 al volar el aparcamiento de la Terminal 4 de Barajas con una furgoneta bomba. Sus autores materiales fueron Portu, San Sebastián y Sarasola. Este último salió del lugar de los hechos con una muleta para despistar. Este comando también es responsable de la caravana bomba de gran potencia que en agosto del año pasado estalló en la localidad castellonense de Les Coves de Vinromá. Según relató Rubalcaba, esta bomba fue puesta por los dos detenidos, Portu y Sarasola, cuando pensaron que habían sido descubiertos por la Guardia Civil.

«Se trata por tanto de los terroristas de un comando muy importante y que han participado en las acciones más significativas de la banda en los últimos tiempos», resumió Rubalcaba. El ministro destacó que eran, además de etarras con larga trayectoria, miembros legales de la banda, es decir, no fichados por la policía. «Es una operación brillante de la Guardia Civil por la que debemos felicitarla», dijo el titular de Interior. Rubalcaba quien apuntó que con estas detenciones, y con las de los dos terroristas del comando que siguen huidos, se «completa el cuadro de Cahors». En una vivienda situada en esta localidad francesa era donde ETA tenía una casa en la que preparaba sus grandes bombas como la Barajas o la de Castellón. Allí fueron detenidos el 1 de septiembre cuatro etarras con 350 kilos de explosivos.

«Hablábamos del comando especial y era este. Hoy ETA no tiene ni fábrica de bombas ni comando especial, y eso es algo a destacar», apuntó Rubalcaba. El ministro aprovechó para recordar que cuando ETA hizo saltar por los aires la tregua con la furgoneta bomba que voló la T 4, tanto él como el presidente Zapatero, prometieron que sus autores acabarían ante la justicia «y así ha sido». El director de la Policía y la Guardia Civil, Joan Mesquida, dijo que este era uno de los comandos más peligrosos de los últimos años y que el etarra Sarasola aportó datos que «sólo podían saber ellos» sobre la voladura de la T 4. El PP calificó de«magnífica noticia» la detención de estos dos etarras y añadió que la vía adecuada es «meterlos en la cárcel y no negociar con ellos».