Fernando Olalde Arbite cumplió 52 años el pasado 21 de septiembre y en la actualidad se encuentra en prisión cumpliendo condena de diez años de cárcel por el delito de colaboración con organización terrorista, de acuerdo con la sentencia del sumario 18/98, sobre el entorno y financiación de ETA, según "La Vanguardia".

Lo que distingue a Olalde del resto de los sentenciados es que era un multimillonario que puso buena parte de su patrimonio al servicio de la causa abertzale. Economista de profesión, nació en el seno de una familia acomodada de San Sebastián. Su padre, un industrial emprendedor, había sido el fundador y propietario de la compañía de anticongelantes Krafft, cuya marca publicitaria han llevado los jugadores de la Real Sociedad en sus camisetas. Cuando Olalde padre murió, en diciembre de 1994, dejó una herencia a sus cinco hijos valorada en unos 1.800 millones de las antiguas pesetas que fueron repartidas en 1995 a razón de 275 millones a cada heredero. Fernando Olalde, hijo, que se movía en los movimientos independentistas vascos, le parecieron injustas «las riquezas y herencias», según declaró en el juicio. Y como «no sabía qué hacer» con el dinero decidió «remediar en la medida de lo posible la injusticia de este mundo de explotadores y explotados» y lo empleó para crear una fundación al servicio de los «movimientos populares que eran el futuro de Euskal Herria», a la que donó 171 millones.