Guadalajara.- Frente a la inactividad del Gobierno, el líder del PP, Mariano Rajoy, anunció ayer que «presentará un paquete de reformas económicas antes de verano, si los españoles le dan su confianza» en las elecciones generales. Ante los últimos datos económicos, con la inflación disparada y el paro subiendo, que calificó de «preocupantes», Rajoy exigió a Zapatero que tome «medidas ya" para intentar paliar este "período de incertidumbre» motivado por la ineficacia y pasividad del Ejecutivo.

Rajoy acusó al Gobierno de vivir durante tres años de la "inercia y de la herencia" que le dejó el PP mientras pierde el tiempo «discutiendo de si somos una nación». Una inoperancia que ha hecho que España viva «la subida más importante del IPC desde el año 1995», añadió.

El líder del PP aseguró que la economía será una de sus prioridades con unos objetivos claros: «que los españoles vivan mejor y que podamos ser una potencia económica». Rajoy se comprometió a «atajar la subida de los precios, y mejorar las pensiones». Para ello «antes del verano presentaré un amplio paquete de reformas con el objetivo de relanzar la economía y que los españoles puedan recuperar el poder adquisitivo de sus salarios», proclamó. Rajoy eludió por otra parte aclarar si derogaría la ley de matrimonios gays.

IU exigió la comparecencia en el Congreso del vicepresidente Pedro Solbes para abordar «sin dramatismos», pero con «realismo» el debate económico porque «los datos de empleo e inflación muestran una situación que debe preocupar al Gobierno». Llamazares acusó a Zapatero de complacencia y de no acometer «cambios en profundidad» del modelo de desarrollo del país La iniciativa fue respaldada por el PNV. El PSOE replicó que las previsiones para 2008 son buenas porque España cuenta con «cimientos económicos poderosos» para afrontar la «desaceleración».

El líder de la oposición pensó en dejar la política tras la derrota de 2004

Mariano Rajoy pensó en dejar la política tras perder las elecciones generales de 2004. Según confiesa, aclaró sus dudas «pulsando» la opinión de «mucha gente». Así lo cuenta a la revista Telva, en un reportaje en el que revela su lado más humano y en el que posa en actitud informal en casa de un amigo,ya que su domicilio particular de Madrid se encuentra en obras, junto a su esposa, Elvira Fernández, y sus hijos. Tras perder las elecciones de 2004, en las que se presentó después de que Aznar le eligiera como sucesor, se planteó «si era bueno o malo» que siguiera al frente del PP. «Para aclarar mis dudas y pulsar la opinión hablé con mucha gente: todos me pedían que siguiera».