Madrid.-Decenas de miles de personas recorrieron ayer, por tercera vez en poco más de un año, las calles de Madrid para exigir al Gobierno, en nombre de las víctimas, que no negocie con ETA. En la manifestación, que contó con una nutrida presencia de dirigentes del PP, se lanzaron duros ataques contra el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Con incontables banderas de España y con el lema «Por ellos, por todos, ¡... en mi nombre, no!» 110.000 personas -según la Delegación del Gobierno-, 180.000 -según medios independientes-, 1.400.000 -según la Comunidad de Madrid- y 1.750.000 -según los convocantes, la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT)- recorrieron durante dos horas bajo una fría lluvia la madrileña calle de Serrano. Miles de manifestantes llegaron en doscientos autobuses desde diferentes zonas de España.

La marcha, que partió a las 17.30 horas de la plaza de la República Argentina, tuvo dos cabeceras: una, con la pancarta principal, en la que estaban situadas las víctimas; y una segunda, metros detrás, con la cúpula del PP, liderada por Mariano Rajoy, que portaba una pancarta con el lema «Memoria, dignidad y justicia».

El presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, presentado por la periodista Isabel Sansebastián, fue el encargado de leer el manifiesto que puso fin a la manifestación y en el que advirtió de que a los etarras «no se les puede premiar porque lleven mil días sin matar».

En medio de constantes interrupciones por aplausos, Alcaraz afirmó que «las víctimas y la sociedad no estamos dispuestos a someternos al vergonzoso, demencial y siniestro proceso de pacificación que el Gobierno quiere vendernos, sin vencedores ni vencidos».

El Gobierno acusa a Rajoy y a Aznar de aprovecharse de las víctimas para ir contra él

El Gobierno expresó ayer su respeto y apoyo a todas las víctimas del terrorismo, pero acusó a Mariano Rajoy y a José María Aznar de «dividir su dolor» para atacar al Ejecutivo. El secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, hizo estas consideraciones tras la manifestación de ayer en Madrid. Moraleda subrayó que el Gobierno ha seguido con atención las distintas opiniones de las víctimas en relación con la paz, y aseguró que esa diversidad de opiniones no va a modificar el respeto a todas ellas, hayan estado o no en la manifestación.

Varias asociaciones de víctimas no participaron en la protesta de ayer por considerar que estuvo puesta al servicio de los intereses electorales del PP. Moraleda reiteró el apoyo del Gobierno a todos los que han sufrido la lacra del terrorismo y rechazó categóricamente «cualquier instrumentalización política que sufran». Para el secretario de Estado, ayer pudo comprobarse «cómo un ex presidente del Ejecutivo español (en alusión a Aznar) respira rencor y se convierte en el principal responsable de la confrontación entre las víctimas».

ETA afirma en un documento que la clave para la paz es reconocer el derecho de autodeterminación

ETA afirma, en un documento interno al que ayer tuvo acceso Catalunya Radio, que la clave para la resolución del conflicto del País Vasco es el reconocimiento del derecho de la autodeterminación. La banda terrorista emitió un comunicado hace una semana, el sábado día 18, en el que no aludió a una tregua que hasta ese día se consideraba inminente. El documento interno conocido ayer tiene una extensión de 40 folios y está destinado a los independentistas catalanes. En él, la banda asegura que la tregua que decretó para Cataluña hace dos años «ha agudizado la crisis estructural del Estado español, ha revitalizado debates y ha motivado cambios en algunas posturas políticas». Además, considera que la tregua en Cataluña ha reforzado las relaciones políticas entre la izquierda abertzale y el independentismo catalán. Según ETA, uno de sus objetivos es reforzar las relaciones entre los pueblos vascos y catalán y las respectivas luchas a favor de lo que la banda califica de liberación nacional. Zapatero garantizó el pasado miércoles que «no» utilizará la autodeterminación para negociar en un hipotético proceso de paz alegando que ese derecho «no existe» en España.