Barcelona.- Miles de personas -casi un millón de personas, según los organizadores, y unas 125.000, según la Guardia Urbana-, se manifestaron ayer en Barcelona bajo el lema "Somos una nación y tenemos el derecho a decidir" para exigir que el Congreso apruebe sin recortes el Estatuto surgido del Parlamento catalán.

La marcha, convocada por la plataforma Pel Dret de Decidir (Por el Derecho de Decidir), ha reunido a una amplia pluralidad de sectores sociales, culturales y políticos catalanes, que han querido expresar «de forma pacífica y democrática» que el pueblo catalán «tiene derecho a decidir su presente y su futuro sin interferencias de otras naciones».

Según los convocantes, hacía años que Barcelona no vivía una manifestación tan multitudinaria como la que ayer recorrió el centro Barcelona, ya que cuando la cabeza de la manifestación había llegado a la plaza de Cataluña, en el punto de partida aún había ciudadanos que no habían empezado a caminar. Los manifestantes acudieron a la convocatoria para clamar que «Cataluña es una nación» y que no respetar el texto estatuario aprobado en el Parlamento catalán representaría «una perversión de la democracia».

La mítica canción "L´Estaca", de Lluís Llach, dio inicio, veinte minutos después de las cinco de la tarde, a la marcha, que discurrió sin incidentes y en un ambiente sereno y festivo hasta la plaza de Cataluña, donde la actriz Carme Sansa leyó un manifiesto reivindicativo.

En la cabecera de la manifestación, precedida por una inmensa "senyera", se encontraban destacadas personalidades del mundo de la cultura y el espectáculo, como el actor Joel Joan, el cantante de "Els Pets" Lluís Gavaldá, la escritora valenciana Isabel Clara Simó o el filósofo Josep Maria Terricabras.

De los partidos del Gobierno catalán, sólo ERC ha dado apoyo a la manifestación, a la que acudió su presidente, Josep Lluís Carod-Rovira -que fue recibido por fuertes aplausos de los asistentes al llegar-, acompañado de la plana mayor del partido.

El himno de «Els Segadors» ha puesto el punto y final a una manifestación que fue valorada como «todo un éxito» por sus organizadores.