La Coruña.- Francisco Vázquez abandona la Alcaldía que ocupaba desde hace más de dos décadas justo una semana después de que «La Opinión» de La Coruña, del grupo editor de La Opinión-El Correo de Zamora, desvelase sus vínculos empresariales y societarios con el constructor y presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia, Antonio Fontenla, una noticia que contribuyó a minar la popularidad del alcalde coruñés y presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias.

Vázquez, que todavía no se había recuperado del golpe que supuso el que «La Opinión» desvelase en marzo de 2005 que había comprado a la ONCE, por 110.000 pesetas el metro cuadrado, un edificio calificado como monumento nacional en O Parrote que después fue recalificado por el Ayuntamiento, dimite en pleno escándalo, tras conocerse los vínculos empresariales que le unen al presidente de la patronal gallega, un constructor con importantes intereses inmobiliarios en La Coruña.

La conexión entre Antonio Fontenla y la esposa del alcalde, María del Carmen de la Iglesia Illanes, con la que Francisco Vázquez está casado en régimen de gananciales, se produce a través de la sociedad instrumental Iglevaz, constituida en 1998 por el constructor, que después transmitió todas las acciones a la esposa y a los dos hijos del alcalde. Iglevaz, que tenía como objeto social la gestión de todo tipo de patrimonios, mobiliarios e inmobiliarios, fue utilizada por la esposa y los dos hijos de Francisco Vázquez para entrar en el negocio de las energías renovables a través de Hidroeléctrica del Arnoya, una empresa a la que la Xunta gobernada por el Partido Popular concedió la explotación de tres minicentrales en ríos gallegos.

Francisco Vázquez, que no había declarado sus intereses societarios con el presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia en el registro de intereses del Ayuntamiento, todavía no ofreció ningún tipo de explicación sobre sus vínculos con el constructor, a pesar de que los dos grupos de la oposición municipal -PP y BNG- anunciaron ya su intención de forzar la celebración de un Pleno extraordinario.

Iglevaz, constituida con un capital social de apenas 3.000 euros (500.000 pesetas), el mínimo exigido por la ley, es una empresa que no tiene sede propia ni trabajadores ni actividad industrial, pero a través de la cual la mujer y los dos hijos de Francisco Vázquez controlan Hidroeléctrica del Arnoya, una sociedad que recibió de la Xunta concesiones para explotar minicentrales hidroeléctricas en ríos de los municipios de Outes, Negreira y Carral.

La empresa hidroeléctrica que la mujer y los hijos de Francisco Vázquez controlan tras adquirir la sociedad que posee el 50% de las acciones tampoco tiene empleados, pero es muy productiva y cuenta con unos recursos de 5,3 millones de euros.

Esta sociedad mercantil logró que la Xunta gobernada por el Partido Popular le otorgase concesiones para construir y explotar minicentrales hidroeléctricas en varios ríos gallegos.

La central hidroeléctrica que la empresa controlada por la mujer y los hijos de Francisco Vázquez construye en el río Xallas obligó a expropiar sus tierras a los vecinos de dos aldeas de los municipios de Outes y Negreira y generó la firme oposición de los concejales del PSOE, compañeros de partido del propio alcalde de La Coruña.