Madrid.- El Grupo Santander ganó el año pasado 6.220 millones de euros, la cifra más alta conseguida nunca por una empresa española y que estuvo impulsada por la incorporación a sus cuentas de la filial británica Abbey y, sobre todo, por las ventas de sus acciones en Unión Fenosa, Auna y Royal Bank of Scotland. El presidente del grupo, Emilio Botín, se mostró en la presentación muy satisfecho de estos resultados, que suponen un crecimiento del 72,5 por ciento respecto al año anterior, pero no se da por vencido y quiere seguir incrementando el récord, a través de aumentos de negocio y también de nuevas compras. Porque para Botín «no vale tener un crecimiento sobresaliente en los resultados, sino que es necesario aprovechar las oportunidades que ofrece el mercado» para asegurarse el crecimiento a medio y largo plazo.

La entidad no tiene todavía ninguna oportunidad sobre la mesa «porque si no ya la hubiera cogido», según su presidente, que no descarta que aparezca alguna este mismo año, incluso en Italia, de donde su más directo competidor, el BBVA, ha decidido salir tras no poder hacerse con la BNL. Botín recordó que sigue vigente su pacto con otros accionistas para gestionar el San Paolo-IMI -primer banco italiano- y que, de momento, no está previsto que haya ninguna novedad. Antes de la junta de abril de 2007, «hablaremos (con los socios) y decidiremos la postura a tomar». Además de las posibles compras, que no tienen por qué producirse este año -recalcó Botín-, el Santander tiene previsiones muy optimistas para el ejercicio actual, dado que ya empieza a ser patente la recuperación económica en la Zona Euro, donde los tipos subirán entre 0,5 y 0,75 puntos, y está previsto que Latinoamérica mantenga su fortaleza y crezca un 4 por ciento.

También tiene muy buenas expectativas la entidad sobre su iniciativa de eliminar las comisiones de servicios a 2,2 millones de clientes en España. Su presidente insistió en que «no es una campañita de dos meses», sino su nueva estrategia para aumentar la calidad y mejorar la atención al cliente, que «es el rey».

El Santander mantiene su política de no anunciar previsiones, pero Botín sí dejó caer que los analistas prevén para 2006 un beneficio de unos 6.050 millones de euros, a los que habría que añadir los extraordinarios que, en su caso, consiguiera la entidad. El banquero confesó que es posible que se ingresen nuevas plusvalías y una de las opciones más factibles es la venta de la participación en Cepsa, que ayer no descartó y que le supondría unas ganancias de en torno a 1.750 millones de euros.

Prejubilaciones

Sobre los beneficios del año pasado, se mostró muy satisfecho e hizo hincapié en que sin contar las plusvalías extraordinarias hubieran crecido a un ritmo del 44,5 por ciento y sin incluir tampoco a Abbey, un 22 por ciento. El Santander presentó el año pasado un beneficio histórico, pero las ganancias podrían haber superado los 7.400 millones si la entidad no hubiera destinado 658 millones de euros de sus plusvalías extraordinarias a reestructurar Abbey y otros 608 millones a crear un fondo para pagar las prejubilaciones que acometa en España en 2005, 2006 y 2007. Y es que en 2004 tuvo unas ganancias de 2.229 millones de euros por la venta de su participación en Unión Fenosa (1.157 millones), Royal Bank of Scotland (717 millones) y Auna (355 millones), pero sólo se apuntaron 1.008 millones en los resultados.