El BBVA confirmó ayer el final de su aventura italiana. Venderá su participación próxima al 15 por ciento en la Banca Nazionale del Lavoro (BNL) y conseguirá unas plusvalías superiores a los 600 millones de euros, una cantidad con la que, quizá, iniciar otro tipo de operaciones en Europa, pero alejadas por el momento del Mediterráneo. Aunque el BBVA no ha podido conseguir lo que quería en principio, comprar la BNL y convertirse en una de las tres primeras entidades bancarias de la Zona Euro, el presidente del banco español, Francisco González, no parece un hombre que vaya a quedarse parado.