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Cómo protegerte si te sorprende una tormenta de verano fuerte en la carretera: lo que jamás debes hacer

Lo más importante es que reduzcas la velocidad pero no de golpe sino de forma progresiva porque con el asfalto mojado aumenta el riesgo de perder el control

Tormenta y lluvia en carretera.

Tormenta y lluvia en carretera. / Rober Solsona/EP

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Las tormentas de verano pueden llegar de golpe: el cielo se oscurece en pocos minutos, empieza a llover con fuerza, aparecen rachas de viento, baja la visibilidad y la carretera pasa de seca a peligrosa casi sin margen de reacción. En esos casos, lo importante no es llegar antes, sino llegar bien.

La primera medida es reducir la velocidad de forma progresiva. No hay que frenar de golpe, porque con el asfalto mojado aumenta el riesgo de perder el control. Lo recomendable es levantar suavemente el pie del acelerador, ampliar mucho la distancia de seguridad y conducir con movimientos tranquilos, sin volantazos ni maniobras bruscas. La DGT aconseja extremar la precaución ante fenómenos meteorológicos adversos que pueden sorprender en carretera.

También es fundamental encender las luces de cruce para ver mejor y, sobre todo, para que otros vehículos puedan verte. Si la lluvia es muy intensa y la visibilidad se reduce mucho, hay que valorar el uso del alumbrado antiniebla delantero o trasero según la situación, pero evitando usarlo cuando no corresponde para no deslumbrar.

CLAVES

Reduce la velocidad poco a poco.

Aumenta mucho la distancia de seguridad.

Enciende las luces de cruce.

Sujeta el volante con firmeza.

Evita frenazos, volantazos y adelantamientos.

Busca un lugar seguro para detenerte si no ves bien.

No cruces zonas inundadas.

Consulta avisos y estado de la carretera antes de salir.

Si el agua empieza a acumularse en la calzada, hay que extremar la prudencia. Los charcos profundos pueden provocar aquaplaning, es decir, que las ruedas pierdan contacto con el asfalto y el coche “flote” sobre el agua. Si ocurre, no conviene frenar ni girar bruscamente: hay que sujetar firme el volante, levantar el pie del acelerador y esperar a recuperar adherencia.

Si hay viento...

Con viento fuerte, el mayor peligro aparece en zonas abiertas, puentes, viaductos, salidas de túneles y adelantamientos a camiones o vehículos grandes. Las rachas pueden desplazar el coche lateralmente, por lo que conviene sujetar bien el volante con ambas manos, reducir velocidad y evitar maniobras innecesarias.

Si la tormenta es muy intensa, lo mejor puede ser detenerse en un lugar seguro. Pero no vale cualquier sitio. Hay que evitar parar en el arcén salvo emergencia, porque otros conductores pueden no verte bien. Lo más prudente es buscar un área de servicio, una gasolinera, un aparcamiento, una salida segura o una zona amplia fuera de la vía. Nunca hay que refugiarse bajo árboles, carteles, postes, tendidos eléctricos o estructuras que puedan caer por el viento.

Tampoco se debe cruzar una carretera inundada, un badén cubierto de agua, un paso inferior anegado o una zona donde no se vea el firme. Aunque parezca poca profundidad, el agua puede arrastrar un vehículo o esconder baches, ramas, piedras o socavones. Ante la duda, media vuelta o parada segura.

En caso de granizo, hay que mantener la calma y reducir la velocidad. Si es posible, conviene buscar una zona cubierta segura, como una estación de servicio o un aparcamiento protegido. Si no la hay, es mejor seguir despacio hasta encontrar un punto adecuado que detenerse de forma peligrosa en plena vía.

QUÉ NO HACER NUNCA

No frenes de golpe si empieza a llover fuerte.

No atravieses balsas de agua ni pasos inundados.

No pares bajo árboles, postes, carteles o tendidos eléctricos.

No te quedes detenido en el arcén salvo emergencia.

No enciendas las luces largas con lluvia intensa, porque pueden reflejarse y empeorar la visibilidad.

No adelantes si hay rachas de viento fuertes o mala visibilidad.

No confíes en que “son solo unos minutos”: una tormenta breve puede ser muy peligrosa.

No salgas del coche en plena calzada si no es imprescindible.

Lo que no se ve

Otra recomendación básica es no fiarse solo de lo que se ve unos metros por delante. En tormentas fuertes pueden aparecer ramas caídas, balsas de agua, tierra, piedras o vehículos detenidos de repente. Por eso hay que anticiparse, mirar lejos, evitar distracciones y no usar el móvil salvo que se esté parado en un lugar seguro.

Antes de viajar, especialmente en verano, conviene consultar los avisos meteorológicos y el estado de las carreteras. AEMET actualiza avisos por tormentas, lluvia, viento y granizo, y la DGT ofrece información sobre incidencias y recomendaciones de tráfico.

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