“La casa de Bernarda Alba”, de Federico García Lorca; “Pluto”, de Aristófanes; “La cantante calva”, de Eugène Ionesco; “Auto de las Sybilas”, “Perdida en los Apalaches”, de José Luis Sanchís Sinisterra o “A las seis, en la esquina del bulevar”, de Jardiel Poncela, son solo algunos ejemplos de las obras de teatro que se han interpretado sobre las tablas del IES María de Molina en las últimas décadas. A pesar de ser una asignatura optativa, esta materia ha calado hondo, tanto en los alumnos como en los profesores que la han impartido. En el centro consideran a Nunci Palacios —profesora de Lengua y Literatura, ya jubilada— la precursora de este taller, quien dirigió más de una veintena de obras, algunas de las cuales llevaron incluso al grupo zamorano a participar en el certamen del Teatro Europeo Español y alcanzar la fase internacional en Budapest en 2002. “Llegábamos a tener hasta 22 alumnos, por lo que había que buscar obras con muchos personajes o desdoblar papeles todo lo que pudiéramos, para que todos pudieran participar”, recuerda.

Un momento de “Las malsabidas”.

Un momento de “Las malsabidas”. L. O. Z.

Palacios cuidaba hasta el más mínimo detalle en sus actuaciones y eso pasaba por un vestuario seleccionado —que permanece todavía en el centro— hasta decorados realizados a mano, con la ayuda de otros compañeros, como el profesor de Dibujo Francisco Carretero, que se encargaba del diseño y elaboración de escenografías.

Dos actores interpretan sus papeles sobre las tablas.

Dos actores interpretan sus papeles sobre las tablas. L. O. Z.

Reconoce que el aprobado en su asignatura estaba más que asegurado “porque todos se esforzaban mucho en el escenario y aportaban muy buenas ideas, incluso para los decorados”, apunta. Además, este trabajo también se notaba en otras materias. “Mis compañeros aseguraban que los alumnos de teatro se desenvolvían de otra manera en los debates de clase”, pone como ejemplo.

Varias estudiantes, ataviadas de campesinas. | L. O. Z.

En 2014 tomó las riendas Jesús Rebollo, quien también destaca que la asignatura de teatro ofrece mucho más que aprender a interpretar. “Una de las finalidades que tiene es que los estudiantes pierdan el miedo escénico ante cualquier intervención que tengan que hacer en público. Nosotros hemos visto verdaderos milagros, con gente muy tímida que se crece en el escenario y te impresiona. Llega a ser incluso emotivo”, reconoce.

Los estudiantes, perfectamente caracterizados, reciben los aplausos tras su actuación. | L.O. Z.

Nunci Palacios elegía las obras que se iban a interpretar cada curso teniendo en cuenta si había algún aniversario de autor, además de que fueran “intemporales y sin ideología política, con autores que se representaran bien, como Casona o Mihura, que eran de mis preferidos y además a los estudiantes les parecían muy divertidos”, afirma. Un decorado apenas cambiante, por motivos logísticos, era otro requisito que se cumplía.

Integrantes del grupo de teatro del IES María de Molina durante el curso de 1969, en la celebración de la Virgen Niña. | Cedida

Rebollo, por su parte, intentaba llegar a un acuerdo con los alumnos. “Los primeros meses se centran un poco en la detección de talentos, de ver cómo se defienden, haciendo lecturas y viendo representaciones en vídeo”, indica. Algunas obras no fueron del agrado inicial del grupo, como el absurdo de “La cantante calva” —“aunque luego se animaron y la hicimos”, corrige—, mientras que con otras fue casi como amor a primera vista, como ocurrió con “La dama del alba”.

Un momento álgido del curso es la representación final. “Para nosotros en lo más importante. Presencia de ánimo para hablar en público es algo que van a necesitar en la vida y esto les ayuda mucho, por eso es indispensable realizar esta representación”, justifica.

Lo que todos los docentes tienen claro es que aunque la asignatura es optativa, “debería ser obligatoria, porque tiene una aplicación práctica tremenda, en el sentido de cohesión de grupo, la preocupación que se genera por el compañero y la aportación de unos valores extraordinarios, más allá de la representación de un papel”, argumenta Rebollo.

La historia del taller de teatro del IES María de Molina también la han escrito otros profesores como Mabel Lago Russo y en la actualidad sigue avanzando, este año bajo la tutela de Blanca Villanueva Gómez, con quien los alumnos de 4º de la ESO preparan ya la obra “Malditos 16”, escrita por Nando López.

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