20 de febrero de 2020
20.02.2020
La Pizarra

(También) Somos emociones

Para que haya aprendizaje, el cerebro debe recibir estímulos sensitivos

19.02.2020 | 20:38
(También) Somos emociones

Están en nuestro día a día desde que nacemos hasta que morimos, pero sabemos muy poco sobre ellas. Las emociones forman parte del ser humano, y más aún, teniendo en cuenta que vivimos en sociedad. Somos seres sociales y emocionales.

Sin embargo, las emociones pasan desapercibidas en nuestra sociedad, la cual valora más lo racional, lo lógico y lo metódico, en lugar de lo sensitivo y lo perceptivo. Reflexionemos por un momento: ¿A qué se le da más valor, a la clase de matemáticas o a la de música? ¿Qué está mejor valorado, estudiar Ingeniería o estudiar Bellas Artes? ¿Qué profesión tiene más prestigio, financiero o monitor de tiempo libre? Cualquiera de esas opciones es tan válida como las demás, pero tienden a ser más valoradas aquellas en las que predominan las funciones del hemisferio izquierdo.

Pues bien, no debemos olvidar que nuestro cerebro está dividido en dos hemisferios: El izquierdo, la parte racional, y el derecho, la parte sensorial. Cada hemisferio está especializado en diferentes funciones o habilidades, pero ambos están relacionados entre sí y ambos son fundamentales en nuestro día a día.

Generalmente, las personas tenemos más desarrollado uno de los hemisferios, pero con una estimulación adecuada pueden llegarse a fortalecer los dos hemisferios y, por tanto, alcanzar un mayor potencial cerebral. Si bien es cierto que durante la infancia es cuando mayor plasticidad cerebral hay y más importancia cobra esta estimulación, también lo es que la gimnasia cerebral debería aplicarse a todas las edades y así poder fortalecer ambos hemisferios en todas las etapas vitales.

La gimnasia cerebral, o estimulación simultánea, simplemente trata de ejercitar ambos hemisferios en las actividades cotidianas. Si realizamos a diario la misma rutina, estamos fortaleciendo el hemisferio izquierdo, por eso es importante añadir cierta dosis de creatividad e imaginación en nuestros actos del día a día. Ejercicios tan sencillos como cepillarnos o abrir el grifo con nuestra mano menos dominante –si somos diestros con la zurda y viceversa–, ir a hacer la compra por otro camino, sentarnos a comer en un asiento diferente al habitual... ayudarán a mantener activo nuestro hemisferio derecho. Estamos acostumbrados a emplear el "pensamiento vertical", que nos dirige hacia respuestas lineales y lógicas. Apostemos por el "pensamiento lateral", que busca respuestas innovadoras y creativas.

La gimnasia cerebral y ese pensamiento lateral ayudan a prevenir el deterioro cognitivo y, por tanto, es la herramienta ideal contra los trastornos de aprendizaje y contra las enfermedades asociadas a la cognición.

Y es que cuanto más fortalecido esté nuestro lado sensorial, mayores serán nuestras capacidades emocionales. Si no queremos que la empatía –capacidad de ponerse en el lugar de la otra persona– y la asertividad –capacidad de comunicación respetuosa– acaben extinguidas, es hora de darle mayor importancia a la inteligencia emocional.

Aunque no lo parezca, las emociones tienen un papel crucial en cualquier proceso de aprendizaje, ya sea en el ámbito académico, social o personal. El cerebro se ejercita cuando hay emoción. Aquellas situaciones con carga emotiva, tienen mayor probabilidad de ser interiorizadas. Por ejemplo, si un profesor o profesora incluyese anécdotas en sus lecciones que provocasen risas en sus alumnos y alumnas, probablemente la lección permanecería en la memoria de cada uno de ellos durante más tiempo.

Asimismo, entre las técnicas de estudio con más éxito se encuentran los mapas mentales, en los cuales se integran dibujos, colores y formas relacionando entre sí las diferentes ideas. La memoria es visual en más de un 80%, es por ello que cualquier imagen será mejor retenida que cualquier letra o número. Y si además utilizamos el contenido a estudiar creando historias que nos provoquen emociones, las garantías de recordarlo serán mayores.

Los materiales pedagógicos convencionales se centran principalmente en estimular solo uno de los hemisferios, el izquierdo. Partiendo de la necesidad de estimular ambos hemisferios y de trabajar las emociones desde la infancia, surgen los cuadernillos de inteligencia emocional de Krissplanet. El método Krissplanet se caracteriza por la estimulación de ambos hemisferios cerebrales, logrando así un mayor desarrollo cognitivo al entrenar las habilidades numéricas, la imaginación, la lectoescritura, la creatividad, la orientación espaciotemporal...

Además, recordemos que para que haya aprendizaje, el cerebro debe recibir estímulos sensitivos, es por ello, que el método Krissplanet integra en sus contenidos fotografías y nombres de familiares y amistades del niño o la niña. Sentirse protagonista del contenido hace crecer la motivación y, por ende, la interiorización, dando lugar a un aprendizaje significativo.

Con la colección de inteligencia emocional se pretende, además, dar a conocer las distintas emociones desde edades tempranas, para que los niños y niñas aprendan a reconocerlas y así saber gestionarlas y afrontarlas correctamente durante la adolescencia y durante la edad adulta. No hay emociones malas y buenas. Todas son necesarias. Simplemente hay que conocerlas y saber relacionarse con ellas.

Así que ya lo sabes, entre ser racional o ser emocional, quédate con las dos; ambas se complementan a la perfección.

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